LA DIFÍCIL REALIDAD NACIONAL: ¡LA ESPADA O LA PARED!

Es una costumbre ya comprobada que cuando finaliza un año e inicia el otro todas las personas se establezcan metas y propósitos que deban alcanzar.

Es normal que el ser humano constantemente desee superarse en su entorno y crecer desde todas las áreas de su vida.

Por Edson Montes Villalta

En particular, los salvadoreños con el inicio de un nuevo año, siempre esperamos que en nuestro país las cosas mejoren, es decir que la violencia en la que nos encontramos sumergidos vaya mermando, que la transparencia gubernamental sea cada vez más protagonista o que la grave situación financiera del Estado se revierta - por solo mencionar unos cuantos deseos-. Quiérase o no siempre guardamos esa mínima esperanza que con el cambio de año este pudiese ser distinto a los anteriores, sin embargo, existe una dura y difícil realidad que hay que confrontar, una realidad que desde décadas atrás perfectamente conocemos, pero que hemos pasado por alto y que hoy en día ya ni el Estado Salvadoreño puede ocultar y descuidar, nos referimos a la Crisis financiera Estatal.

Con respecto a la Crisis financiera Estatal debemos empezar por reconocer que es un problema existente en la actualidad, partiendo de la idea que todos los recursos internos del Estado que son generados mediante la amplia gama de impuestos directos e indirectos, incluyendo la generación de los nuevos impuestos instaurados recientemente, son insuficientes para cubrir los gastos públicos causados y reflejados en el Presupuesto General de la Nación, por lo que ha sido una práctica constante y sonante que todos los Gobiernos se hayan visto en la necesidad de obtener la ayuda financiera internacional, ello mediante el logro de algunas Donaciones internacionales, emisión de bonos en el extranjero y hasta la suscripción de más y nuevos préstamos internacionales bajo modalidades de plazos largos versus intereses mayores.

La realidad de la situación financiera del Estado es tan clara hoy en día, que los recursos existentes los cuales ya incluyen la ayuda financiera internacional ya no alcanzan para hacer frente a los diversos proyectos o inversiones de carácter social, ya no son suficientes siquiera para completar los gastos corrientes de la Administración Pública ni mucho menos para cubrir el pago de aquellos gastos extraordinarios que pudiesen acontecer como producto de las exigencias sociales de los sectores sindicales del país o incluso para el pago de proveedores por servicios adquiridos para la realización de proyectos sociales estipulados en el plan quinquenal de la nación. Ante ésta situación, el Estado Salvadoreño se encuentra en una honesta y clara crisis financiera que le representa la adopción de medidas urgentes, pero con graves consecuencias económicas, sociales y políticas, lo que bien podríamos representar en el ya reconocido dicho de “decidir entre clavarse la espada o quedarse en la pared imposibilitado de maniobrar”. Así es, el actual Gobierno y el país en general se encuentra en esta desafortunada realidad, ya no hay más opciones de las cuales disponer, las bancadas parlamentarias no están dispuestas a permitir la emisión de nuevos bonos bajo el argumento de ser nueva deuda que al final de cuentas recaerá en el bolsillo de los salvadoreños, por otro lado debido a la falta de transparencia gubernamental los pocos países, organizaciones o personas naturales o jurídicas donantes ya no están dispuestas a obsequiar fondos cuando no se da una explicación clara por parte de los Administradores o Funcionarios Públicos de los gastos o inversiones realizadas como consecuencia de dichas donaciones; y por si fuera poco Las Organizaciones Bancarias Internacionales ya no están dispuestas a otorgar nuevos préstamos sin establecer más estrictas garantías que les permita asegurar la recepción o retorno de los fondos económicos puestos a disposición del Estado Salvadoreño, tal es así que el Fondo Monetario Internacional – FMI por sus siglas- exige que como parte de una nueva negociación para la obtención de nuevos préstamos a favor de El Salvador, que el gobierno adopte la decisión del incremento del 13% al 15% en el impuesto del IVA, siendo una medida que permitiría asegurar por parte del Estado una garantía de cumplimiento de pago de lo adeudado.

El gobierno de El Salvador dado el panorama planteado con anterioridad tiene el poder de decisión para clavarse la espada, lo que representaría acceder a las peticiones de las Entidades bancarias Internacionales buscando reformas a la actual Ley del Impuesto a la Transferencia de Bienes muebles y prestación de servicios, más conocida como Ley del IVA, que causarían el incremento a dicho impuesto del 13% al 15% sobre cualquier bien mueble adquirido o servicio contratado por los salvadoreños, lo cual supondría además un claro suicidio político y la pérdida de toda esperanza social de la población más vulnerable, menos protegida y más pobre; o tiene el poder de mantenerse contra la pared sin la posibilidad de poder maniobrar, lo que significaría a negarse a la condición de tal incremento en el impuesto IVA y en consecuencia la inhabilitación natural para obtener nuevos préstamos internacionales, situación que le dejaría limitado en cuanto a vías de solución a la crisis financiera.

El gobierno salvadoreño se encuentra en una cuerda floja, porque reúne todas las condiciones para perder la poca confianza existente por parte de la población o las facilidades crediticias que le permitan obtener nuevos préstamos a nivel internacional. Sin embargo, también existe otra posibilidad – ya explorada con anterioridad- que no podemos ocultar, cual es la probabilidad de la creación de nuevos impuestos a sectores específicos o sobre bienes especiales, pero nuevamente ello podría generar un descontento en cierta parte de las masas sociales o hasta incluso una des- incentivación en algunos de los sectores productivos del país que pudiesen verse afectados, lo que conllevaría a un retroceso en la economía nacional, concluyendo otra vez en la representación gráfica de la espada.

Me gustaría concluir reflexionando que la triste realidad que vivimos hoy en día, es decir la crisis financiera Estatal no existiría si probablemente nuestros diversos Funcionarios Públicos, nuestros Presidentes, nuestros Gobiernos y en general si todo el Estado Salvadoreño a lo largo de la historia hubiese administrado los recursos eficientemente, con honradez, transparencia, con rectitud y evitando los actos de corrupción, enriquecimiento ilícito y malversación de fondos. Probablemente así y con una Administración Pública Eficaz, consciente y ajustada a la realidad económica social y con Gobiernos Ejecutivos responsables en el cumplimiento de los pagos de los empréstitos internacionales, la situación del país fuese distinta. ¡La espada o la pared!, hoy por hoy es el dilema de nuestro Estado Salvadoreño y sea cual sea esa decisión, seguirá siendo la misma: El pueblo pagará los errores de una mala administración Estatal en décadas.

Comentarios (3)

mor ce-mi place filmul astaa, dar de actor ni - 12 de Abril de 2017

mor ce-mi place filmul astaa, dar de actor nici nu am cuvinte sa ma exprim cit de mult imi place!!!E superrrrrrr citatul, e minunat!!!Chiar multumesc ca mi-ai adus aminte sa-l mai privesc, poate joi, ca voi fi lixera!pupicibxx

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