EDITORIAL

Nuevamente surgen aquellas que sin estar viviendo la violencia ejercida por el crimen organizado de las maras, salen en defensa de “esos angelitos”.

No cabe duda que detrás de esta ONGs existirá algún trasnochado - remanente del pasado conflicto- y tal como lo hicieron durante el conflicto: crearon ONGs u organizaciones, para proteger a la guerrilla, para aquella época eso era valedero, pues existía una obvia represión militar.

No sean entrometidos en los asuntos del país, somos un pueblo soberano que lucha por reconstruir la democracia y la justicia social.

Pero ahora que vengan, a proteger a los “pobrecitos mareros”, es otra cosa.

Aquí en el país, han surgido analistas, entre ellos un ex comandante, y otros que en forma orquestada argumentan que “estos angelitos de las maras” son producto de una guerra social. La guerra social se da entre las dos clases históricamente antagónicas y no entre una organización del crimen organizado como son las maras y la sociedad misma.

Desde la nefasta tregua, dada en el gobierno de Funes, el crimen organizado de las maras, a través de sus interlocutores, comenzaron a buscar desplegar influencia sobre organizaciones de la sociedad civil, entre estas principalmente iglesias, ONGs de las que se están aprovechando.

Las medidas extraordinarias, están dando buenos resultados, al igual que la Ley Anti terrorista, que gozan del consenso popular y extraña sumamente que el Grupo Internacional de Crisis, sin estar viviendo la violencia ejercida por el crimen organizado de las maras, salga en defensa de éstas ¿qué persiguen? ¿Cuál es su interés? ¿Qué hay detrás de estas afirmaciones? esperemos que no sean intereses pragmáticos utilitarios de posibles financiamientos internacionales.

Señores del Grupo Internacional de Crisis, sería bueno que investigaran más a fondo las situación del país, y no se dejen ir, por lo que los familiares de los mareros detenidos les juren y perjuren; ya no estamos en el conflicto armado, en donde la Comisión de los Derechos Humanos No gubernamental, fue un bastión de justicia, pero eso difiere ahora, con lo que ustedes están haciendo: victimizar al crimen organizado de las maras, ustedes serán culpables de que estos sujetos, que siembran el terror en el país, sigan asesinando, extorsionando, violando, traficando drogas… y “todas esas bondades” que ustedes defienden.

No sean entrometidos en los asuntos del país, somos un pueblo soberano que lucha por reconstruir la democracia y la justicia social y nuestros cuerpos de seguridad no son los de antaño.

Comentarios (0)

Danos tu opinión