Los cristianos otra vez bajo ataque

Guillermo Serrano

“El gobierno de Sri Lanka admitió que no actuó a pesar de recibir múltiples advertencias antes de una serie coordinada de ataques en iglesias y hoteles el domingo de Pascua, y dijo que temía que un grupo terrorista internacional pudiera estar detrás de las atrocidades. Un portavoz del gobierno, Rajitha Senaratne, dijo que se recibieron múltiples advertencias en los días previos a los ataques, que dejan por el momento 290 personas muertas y al menos 500 heridos más. CNN conoció que al menos una advertencia se refería a las Naciones Thawahid Jaman (NTJ), un grupo islamista local poco conocido que previamente había desfigurado las estatuas budistas”. Esta es la nota que proviene de CNN es español. Es breve y a la vez fría. No tiene la intención de hacer historia ni de interpretarla. Solo da cifras e informa del hecho. Solo agrega que el atentado criminal ocurrió “el domingo de Pascua”.

Las otras cifras, son también frías y se limitan a decirnos que Sri Lanka también conocida como Ceilán, tiene una población multiétnica y con varias religiones. La división religiosa está constituida por budistas (69 %), hinduistas (16 %), musulmanes (7,6 %) y cristianos (7,5 %).

¿Por qué las religiones llevan a los extremismos criminales de los que sabemos todos los días? ¿Y por qué los dogmas religiosos producen este clima de atentados en donde cada ideología cree que puede imponer sus ideas por la fuerza a otros seres humanos que piensan distinto?

La cosa viene de antiguo. El ser humano arrastra los dogmas como vestimentas importantes de su presentación. Las instituciones patriarcales, por ejemplo, imponías sus ideas y tradiciones por la razón o la fuerza. De ahí a atribuirle tal dogma a una revelación de “lo alto” no hay más que un paso.

Para los extremistas de todas las religiones “su” idea es la mejor y debe aplicarse y creerse por todos los seres humanos.  No otra opción. Nos recuerda las escuelas de adoctrinamiento ideológico que se practicaron en el pasado en algunos países que pretendían también imponer su ideario e itinerario político porque se trataba de la creación de un hombre nuevo.

Hay que ponerle un alto a la masacre. Y no hablamos aquí solo de declaraciones, proclamas o desfiles con pancartas. No, hablamos de una adecuación según los tiempos que vivimos. Y esto significa implementar medidas de seguridad. ¿Qué esto puede ahuyentar a los posibles “nuevos” que buscan algo para sus almas? No necesariamente: cuando asistimos hoy a cualquier evento público incluyendo los deportivos debemos pasar por controles en los que se revisan bolsos, maletines, mochilas y cualquier cosa que resulte sospechosa. ¿Veremos el día en que las iglesias cristianas se armen también con detectores de metales?

Claro, los cristianos mártires de Sri Lanka, ahora viven en una dimensión de vida donde no hay sufrimiento ni decepción. Esa es la confianza y fe cristiana. Que ese consuelo pueda animar a los familiares y amigos de aquellos que han partido en esa isla-país.

Las palabras de Jesús cobran no solo actualidad: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Evangelio de Juan).

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