¿Solo amor? ¿Y qué de la justicia?

Guillermo Serrano

«El Reverendo Al Green está teniendo un momento de predicador en 2019. «El mundo, sabes, es un lugar loco en este momento. Hay tantas personas que piensan que tienen razón, siguen esforzándose por demostrar un punto «, el legendario cantante y pastor reflexiona desde su casa en Memphis, donde se prepara para alejarse del púlpito en su congregación del Tabernáculo del Evangelio Completo para embarcarse una caminata de ocho fechas por todo el país (incluido el Teatro de Chicago). Es la primera nueva gira de Green en seis años en un momento en que Estados Unidos quizás sea el que más necesita su mensaje.

«La idea con nosotros es L-O-V-E. Lo decimos desde nuestro corazón, desde dentro. La idea de amar a tu hermano, amar a tu prójimo, hemos estado predicando esto durante 40 años «, continúa. «El amor es el regalo más grande del mundo; si tienes eso, entonces todas estas otras cosas en las noticias no estarían pasando» (Periódico Chicago Sun Times, 05-03-2019).

Nosotros creemos que no. Que no basta con el amor. Ante una sociedad que se mueve en torno a intereses (generalmente económicos) y que, por aquello del individualismo, se procura pasar por encima de derechos y leyes.

El amor es necesario en las relaciones humanas. Pero, asimismo, existen virtudes y condiciones que nos hemos dado o hemos aprendido los seres humanos, tales como la justicia, el deber, la obediencia a las leyes. O como algunos lo prefieren el cumplimiento de aquello que llamamos ética.

Ante la irrupción de la criminalidad, corrupción, abusos, robos en todos los niveles de la convivencia humana, el amor por sí solo no soluciona los problemas antes mencionados. No, el amor, como lubricantes de las relaciones entre hombres, mujeres e instituciones que miran asombrados que las cosas ya no son como eran antes.

¿Qué? ¿Acaso decimos que los tiempos pasados eran mejores? Si así lo afirmáramos, estaríamos negando el texto antiguo, pero claro del antiquísimo libro del Eclesiastés: «Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues ésa no es una pregunta inteligente».

Pero tenemos la impresión que si comparamos los tiempos, digamos, nuestro tiempo con la manera como se vivía hace 30 o 40 años, el resultado es malo. Porque como nunca antes, el poder del dinero se ha hecho sentir a todo nivel, corrompiéndolo todo.

Por eso decimos que no basta con la proclamación del amor como única solución a los problemas que enfrentamos todos los días, Se requiere de más, pero con urgencia de justicia. Porque de lo contrario, todas las esferas de la vida se resienten y el amor ante la ausencia de justicia se convierte solo en una cuestión sentimentalista digna de una telenovela, pero que no sirve para los tiempos que vivimos.   

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