¿Qué hará Nayib Bukele para acabar con las maras y pandillas?

Los salvadoreños están conscientes que nuestro país se encuentra en las manos de las maras y pandillas que son quienes realmente mandan. Esta afirmación no le puede parecer al Presidente Salvador Sánchez Cerén ni al ministro de Justicia y Seguridad Mauricio Martínez Landaverde, pero es la verdad.

Ningún gobierno desde Francisco Flores con su mano dura, luego Antonio Saca con su plan mano súper dura, posteriormente Mauricio Funes que incluso tranzó con los delincuentes y el actual mandatario que en los próximos días abandonará el cargo, han podido desintegrar a estos grupos delictivos. Esperemos a ver qué hará el próximo mandatario que hasta el momento por todo se anda quejando como si fuera niño de kínder.

Los mareros dominan casi todo el territorio nacional, por ejemplo, los vendedores de las diferentes empresas que venden sus productos en las diferentes colonias y barrios tienen que pagar mensualmente una renta para poder ingresar y trabajar. Las empresas que prestan servicios como Claro o Tigo solo pueden instalar sus redes de TV e Internet en las zonas donde tienen arreglos con los delincuentes, de lo contrario sus vidas corren peligro.

Las rutas de buses y microbuses que prestan sus servicios de transporte desde su punto de meta, hasta el centro de San Salvador también cancelan una renta cada 30 días de lo contrario sus empleados motoristas y cobradores son asesinados a sangre fría por los mareros o pandilleros.

Los estudiantes que vienen en lugares dominados por uno de estos grupos, y por necesidad tienen que acudir a recibir sus clases a otra zona que es dominada por otro grupo pandilleril, son atacados y muchas veces aniquilados, las señoritas son secuestradas y violadas y muchas veces asesinadas.

Bueno, hasta los agentes de la Policía Nacional Civil no pueden ingresar a zonas dominadas por estos grupos pandilleriles porque también ellos son atacados a balazos. O cuando un policía vive en una zona dominada por estas estructuras criminales su vida y la de sus familiares corren peligro.

Por su parte, la población honrada se siente desprotegida y no le queda otra que guardar silencio porque si hace un comentario al respecto y los mareros que dominan la zona se dan cuanta, son aniquilados sin piedad o cuando mejor les va, tienen que abandonar sus casas que inmediatamente son ocupadas por los pandilleros  y son ellos quienes las alquilan.

Esta situación es inaguantable, y la población se encuentra decepcionada al grado que muchos han optado por irse del país y buscar un destino mejor en otras partes, sobre todo en Estados Unidos, esto a pesar que el presidente Donald Trump está cerrando las fronteras y está capturando a los que son arrestados al ingresar a territorio norteamericano.

Ante esta triste realidad muchos exclaman, como dice Chespirito “Y ahora quién podrá defenderme”, y la última esperanza la ponen en las medidas que tomara en próximo gobierno presidido por Nayib Bukele, que hasta el momento no ha dicho con claridad y ampliación qué medidas tomará. Si esto no pasa seguiremos condenados a vivir en el país de la desesperanza, la incertidumbre y el crimen, don ahora te levantas, pero no sabes si por la noche retornaras a tu hogar porque te pueden asesinar los pandilleros que son los que mandan en El Salvador.

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