La corrupción pública hay que eliminarla de tajo

La  corrupción pública se refiere a diferentes hechos delictivos cometidos por quienes trabajan en el Gobierno y otras instituciones como la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia y que afectan los recursos del Estado.

Luego de los  20 años de gobierno de ARENA se conoció que Alfredo Cristiani se robó 705 millones de dólares; Sigifredo Ochoa Pérez, cuando fue presidente de CEL en el gobierno de Cristiani desfalcó al Estado con 9 millones; Raúl García Prieto, Enrique Rais y Héctor Cristiani Samayoa, con 15 millones; Romeo Majano Araujo, exdirector del ISSS, con 2.4 millones; Norma de Dowe presidenta el Plan CONARA, con  2.1 millones y  Roberto Mathies Hill con 80.5 millones.

Estos son solo algunos de los casos y personas vinculadas con hechos delictivos como: malversación de fondos,  robos en instituciones estatales, evasión de impuestos, contratos oscuros, desfalcos, entre otros.

Vino la guerra y el Frente Farabundo Martí (FMLN) aseguró que luchaba por terminar con estos robos y desfalcos. El pueblo creyó en ellos y muchos los apoyaron, incluso muchos se unieron a las fuerzas rebeldes para luchar y entregar su vida para lograr estos cambios.

Al fin, luego de 12 años de lucha el FMLN llegó al poder con el gane de Mauricio Funes, en las elecciones presidenciales de 2009 a 2014. Anteriormente Funes había conducido una entrevista en Canal 12 donde era duro contra los funcionarios corruptos y denunciaba aquellos hechos que realizaban la oligarquía y ARENA para beneficiarse.

La gente confió en él y le dio el gane, sin embargo Funes salió peor que sus antecesores. Al terminar su período se conoció que hizo un desfalco al Estado por 350 millones de dólares, y lo primero que hizo fue salir huyendo para Nicaragua donde es protegido por el Presidente Daniel Ortega.

Al parecer, el FMLN no tenía nada que ver en este desfalco y su dirigencia estaba limpia, pero ahora se conoce que uno de sus principales líderes, Othon Sifrido Reyes Morales lideró una estructura conformada por 14 personas que movieron alrededor de 6 millones de dólares en operaciones ilícitas.

Reyes, quien se presume estaría en Rusia, dijo el jueves en la noche en Twitter que se trataba de una “persecución política”. “Cómo en los peores tiempos de las dictaduras militares, ahora se desata la más burda persecución política contra mi persona y mi familia, a la cual se presta la FGR, alentada por Nayib Bukele. Se han inventado las peores patrañas, para criminalizar nuestra lucha de toda una vida”, escribió.

Su esposa, algunos familiares y otros cómplices han sido capturados, y el FMLN, de manera poco agresiva, publicó un comunicado en su defensa, por su parte la alta dirigencia del partido se ha quedado con la boca callada pues, en el fondo, están conscientes que las acusaciones son ciertas sobre todo porque existen pruebas de ello en la manos de la Fiscalía General de la República.

Estos hechos nos confirman a los salvadoreños que todos los seres humanos, pueden caer en actos de corrupción, unos más grandes que otros, pues como dijo el político francés del siglo XVIII, Joseph Fouché: “Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”.

Con este caso de Reyes y todos los demás de la derecha, los salvadoreños van perdiendo su confianza en los líderes políticos, a esto se suma la corrupción existente en la Asamblea Legislativa donde el 2 de mayo del año pasado, un día después de la toma de posesión de los diputados para el período 2018-2021, contrataron en un solo día a 288 empleados, a un costo mensual de 276,385.00 dólares.

Entre el 1º de mayo y el 13 de agosto de 2018 fueron contratados 392 empleados en diferentes áreas con salarios que van desde los 350 dólares hasta 3,500, según datos de la Unidad de Acceso a la Información Pública del Órgano Legislativo.

Todos estos hechos dejan claro que los políticos partidarios son personas sin escrúpulos que se favorecen de los fondos nacionales, olvidándose que su trabajo debe ser velar por la mejoría y estabilidad del pueblo que los puso en esos cargos.

Sin embargo, todo lo conocido ha dejado una enseñanza al pueblo. Vamos a ver qué pasa en las siguientes elecciones para diputados y alcaldes, aunque lo mejor sería que nadie fuera a votar y estas se declararan nulas. Solo así los políticos entenderán que el pueblo está indignado, de lo contrario seguirán robando y gastándose el dinero que perfectamente pudría ase empleado para sacar adelante a nuestro querido El Salvador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *