Nayib Bukele se está equivocando mucho, pero no todo está perdido aún hay tiempo para enderezar el camino

Los errores de Nayib Bukele comenzaron desde antes que fuera Presidente de la República recordemos que no asistió al debate presidencial, organizado por la Universidad de El salvador, alegando que no recibió información de las condiciones del evento, a pesar que en las reuniones previas contó con la participación y compromiso por parte de miembros de su equipo de campaña.

Lego se equivocó al no asistir al debate programado por ASDER, para algunos esta ausencia fue por temor o falta de solidez para defender sus propuestas como futuro gobernante, mientras otros lo interpretaron como una señal de arrogancia.

Posteriormente se conoció que su Plan de Gobierno, denominado Plan Cuscatlán, fue un plagio a diversas fuentes de donde retomó datos entre ellas de la Universidad Pedagógica, así como de la Política Nacional de Salud y la Política Nacional de Medicamentos del FMLN y del documento de la Mesa de Cambio Climático. Según Scribbr.com, el 56% de la documentación presentada está conformada con base a plagio, sin darle valor a la bibliografía citada.

Hasta ese momento, estos señalamientos no fueron tomados en cuenta por la gran mayoría de salvadoreños, quienes esperaban un cambio, dado los errores cometidos por los gobiernos de ARENA y del FMLN, que culminaron con el robo millonarios como los cometidos por Elías Antonio Saca por $3oo millones, y de Mauricio Funes que se robó  más de  $351 millones.

Los salvadoreños, tanto los residentes en el país como los miles de hermanos que residen en Estados Unidos, que enviaban mensualmente remesas por más de cinco mil millones de dólares, estaban cansados y ansiaban un cambio. Y fue precisamente la aspiración de ese cambio lo que llevó a Nayib Bukele al poder.

Queda claro que fue el descontento popular lo que dio el gane a Bukele con el 53.02% que sumaron con un total de 1.388.009 votos; seguido por la coalición ARENA/PCN/PDC/DS con 831.726 votos y el FMLN que quedó en tercer lugar con 377.404 votos. Esto infló el ego de Nayib Bukele y se sintió poderoso, sin tomar en cuenta que los resultados eran producto de la esperanza y el sueño de tener un país mejor.

Sin embargo Bukele, que es miembro de una de las cinco familias más económicamente poderosas de El Salvador, se equivocó y creyó que fue él, y no el descontento social lo que lo llevó al poder, y fue ahí donde el ego se le infló aún más.

Ya como Presidente siguió cometiendo errores, el más relevante fue que el 9 de febrero, con un hecho sin precedentes en la historia contemporánea de El Salvador y usando al Ejército, a la Policía y a las fuerzas antimotines, se tomó la Asamblea Legislativa como una medida de fuerza para obligar a los diputados para que le aprobaran el préstamo de $109 millones para la Fase III del Plan Control Territorial.

La medida fue repudiada por unos y aplaudida por otros. La organización internacional de derechos humanos Human Right Watch la calificó como “una demostración de fuerza bruta”.

Por su parte, el embajador estadounidense, Ronald Douglas Johnson, rechazó las acciones del Presidente Bukele, señalando: «No apruebo la presencia de la Fuerza Armada en la Asamblea Legislativa.

Vino la pandemia mundial del coronavirus o COVID-19 y atacó a nuestro país, el Presidente Nayib Bukele tomó ciertas medidas que fueron positivas, entre ellas prepararnos para que la pandemia no nos golpeara tan severamente como lo está haciendo con otros países americanos como Ecuador.

Pero en el marco de ese esfuerzo siguió equivocándose, como el proporcionar un subsidio de $300 que se están repartiendo a las familias más necesitadas para que usen ese dinero en alimentos, decimos esto porque conocemos a nuestro pueblo y muchos jefes o jefas de familia usaran este dinero para otras cosas como pago de deudas o compra de elementos que necesitan en sus casas, hubiera sido mejor que en lugar de dinero se les hubiera entregado víveres, granos básicos, elementos de primera necesidad de la canasta familiar para que se alimentaran y no usaran el dinero en otras cosas.

En los albergues también se han cometido errores como mantener en cuarentena a muchas personas en donde hay quienes están sanos y otros que tienen algún indicio de la enfermedad, pero no se ha hecho así y están todos juntos, al grado que muchos están desesperados y prefieren irse a pasar la cuarentena a sus casas. En esta medida, ya se conocieron errores como el de un hombre que fue ingresado en un albergue y murió por otra causa, ante esto el Gobierno y los funcionarios de Salud se habían quedado callados hasta que la esposa del fallecido exigió que se dijera la verdad.

Pero no todo está perdido, como medio de comunicación creemos que el Presidente Nayib Bukele está tratando de hacer las cosas bien, pero está fallando en el mecanismo de acción y en la falta de comunicación con sus funcionarios. Por lo que hemos visto, parece que la forma de Gobierno es de manera vertical y no horizontal como lo planteo el mismo Bukele cuando tomo posesión del cargo al decir que consultaría con sus ministros las medidas que se iban a implementar; sin embargo, parece que en la realidad esto no es así, y los funcionarios solo obedecen lo que el mandatario ordena.

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