La mayoría de agentes de la policía, a nivel mundial, no respetan los derechos humanos

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Normativa y Práctica de los Derechos Humanos para Conducta Ética y Lícita la Policía, señala que los derechos humanos emanan de la dignidad Inherente a la persona humana.

La  normativa señala que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cumplirán en todo momento los deberes que les impone la ley, sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto nivel de responsabilidad exigido por su profesión.

Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no cometerán ningún acto de corrupción; se opondrán rigurosamente a todos los actos de esa índole y los combatirán. Respetarán y protegerán la dignidad humana y defenderán y harán respetar los derechos humanos de todas las personas. En todas las actividades de la policía se observarán los principios de legalidad, necesidad, no discriminación, proporcionalidad y humanidad.

Esto dice la normativa de las Naciones Unidas con respecto al respeto que deben tener los agentes policiales, en todo el mundo, de los derechos de los ciudadanos, sin embargo esta normativa se rompe en nuestro país y en todos los países.

En El Salvador el caso más reciente es el de un agente de la PNC que la semana pasada disparó contra Alfredo Isaac Canesa Flores, de 19 años de edad, porque se resistió a entregarle 50 dólares a cambio de no llevarlo a un centro de contención por violar la cuarentena, relató el padre del joven.

El padre, Alfredo Canesa, pide a la PNC investigue por qué a su hijo lo baleó un agente de la PNC, pide además que sea enjuiciado por esta acción y que incluso pague los gastos de hospitalización de s hijo. El hecho ocurrió la tarde del viernes anterior en el cantón Chilata, municipio de San Julián, de Sonsonate, donde reside la víctima junto a su familia.

En 2017 sucedió un caso que fue grabado con un celular en el Centro Escolar Caserío Los Cimientos, Cantón Joya El Matazano, en el municipio de Yamabal, departamento de Morazán, a unos 154 kilómetros de San Salvador.

El caso se conoció hasta este año y el Presidente Nayib Bukele pidió investigar al policía que le dio una golpiza a un hombre discapacitada. La golpiza a patadas fue observada por otros dos agentes y un militar que no hicieron nada para impedir la agresión.

El director de la PNC Mauricio Arriaza Chicas dijo.“Hemos ordenado levantar un acta, poner a la orden de la Fiscalía la denuncia y solicitar una investigación por parte de la inspectoría de seguridad pública”, agregó.

Pero esto no es nada nuevo, antes de que la pandemia del coronavirus afectara a nuestro país y al mundo se conocieron muchas denuncias de madres y familiares  de jóvenes residentes en lugares pobres de San Salvador y del resto del país que los agentes de la PNC acompañados de soldados llegaban y detenían a los jóvenes que encontraban y los golpeaban violentamente con sus bastones acusándolos de pandilleros, sin tener información precisa de que eso fuera cierto. Los padres o madres salieron a defender a sus hijos, algunos eran dejados libres, pero otros eran llevados a  las delegaciones policiales para que ahí fueran reclamados por sus familiares, luego de pagar una multa.

Como dijimos anteriormente esto no solo pasa en El Salvador, el 25 de marzo en España Varios agentes de la Policía Nacional rodearon a una persona en las escaleras de la parada de metro Lista, en Madrid. Dos de los agentes le golpean con sus bastones policiales mientras estaba sentada en el suelo en actitud totalmente pasiva. La escena, grabada por una vecina desde su balcón y a la que tuvo acceso el periódico El Salto, es una de las muchas que han corrido estos días, en las que se ven escenas de violencia policial durante la crisis del coronavirus.

En otra de las imágenes denunciadas tuvo lugar en Sevilla, donde dos agentes de Policía Nacional agreden a una persona tras decirle que se calle con frases como “que te calles, hijo de la gran puta”. Según las indagaciones realizadas por la plataforma Defender a quien Defiende, el coche patrulla de los agentes portaba el indicativo 2N1.

En los Estados Unidos también se han dado denuncias de la forma violenta en que actúan los policías cuando capturan a jóvenes, y de preferencia a muchachos latinos, quienes son golpeados duramente a patadas y garrotazos por los agentes. La gente solo observa por temor a interceder. La policía de Estados Unidos está catalogada como una de las más violentas del mundo.

En España una carta enviada por la plataforma defender conformada por las organizaciones Novact, Irídia, Legal Sol, el Institut de Drets Humans de Catalunya, Calala, recordaron que la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad está regido por el principio de legalidad y respeto a los derechos fundamentales, y han exigido que se accionen los canales internos de investigación y depuración de responsabilidades.

En Estados Unidos un agente de la Policía arrestó a una mujer con varias descargas eléctricas y golpes en el rostro ante los ojos de su hija de cuatro años.

La grabación muestra cómo la niña entra en pánico y llora en momentos en que su madre, Maggie Thomas, es azotada por el oficial James Hines, quien también le aplica reiteradas descargas eléctricas con una pistola táser en la ciudad de Atlanta, capital del estado de Georgia.

En 21 agosto 2019, un agente de policía de Buenos Aires (Argentina) ha sido detenido tras causar presuntamente la muerte a un hombre de una patada. Según medios locales, el fallecido estaba dificultando el tránsito y amenazando a algunos conductores este pasado lunes en el barrio de San Cristóbal de la capital. Tras detectarse su presencia, una cámara de seguridad grabó el momento en el que cuatro agentes se acercaron al viandante y éste sacó un arma blanca. Uno de los oficiales respondió entonces con una patada en el pecho que, según se observa en la grabación, provocó que el hombre se desplomara en el acto en el suelo.

Todas estas actuaciones, son contrarias a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad que deben regir cualquier acción policial. Y es que, como recuerdan estas organizaciones, el estado de alarma no significa que los agentes de policía u otros cuerpos de seguridad puedan agredir, propinar bofetadas o insultar a los ciudadanos. “Todas estas actuaciones, son contrarias a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad que deben regir cualquier acción policial”, destacan las Naciones Unidas.

También la alta comisionada para Derechos Humanos, Michelle Bachelet, ha subrayado en dos comunicados que los estados de emergencia no pueden usarse “para la acción represiva bajo pretexto de proteger la salud”. En términos parecidos se ha expresado el Defensor del Pueblo en un comunicado emitido el 20 de marzo en el que recuerda que “los ciudadanos deben saber que, en estas circunstancias excepcionales, sus derechos más fundamentales continúan igualmente garantizados, porque la democracia no se suspende por muy difícil que sea el reto” y que “detrás, todo nuestro catálogo de derechos y libertades que, si han de ser restringidos, temporal y limitadamente, no han de perder su esencia”.

Pero la pregunta del millón es ­¿por qué los agentes de la policía actúan de esta manera? Se supone que en su formación policial les enseñan a respetar los derechos de las personas. Además se sabe que reciben charlas de abogados y otros personeros defensores de los derechos humanos. Sin embargo, parece que como dice el dicho popular esto es como gastar pólvora en zope, aunque hay que aclarar que no todos los policías son iguales, pero si es cierto que la mayoría realizan actos de matonería cuando andan uniformados.

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