Un día como hoy

Muere Josef Mengele, uno de los prófugos nazis más buscados


Mengele inoculó tifus en pacientes, inyectó sustancias en los ojos de varios niños para intentar cambiarles el color, extirpó ojos de personas vivas para ver cómo eran por dentro, para intentar entender su funcionamiento, mató personas para extirparles órganos.

Un día como hoy 7 de febrero de 1979 murió el medico nazi Josef Mengele quien paso a la historia como una de las más brutales figuras del horror nazi por sus atroces experimentos con prisioneros de los campos de concentración.

El medico Mengele logró escapar a la Argentina en 1949, en donde reside por algunos años ocultándose a veces bajo el seudónimo de Hellmuth Gregor. Convertido en próspero médico y empresario, llega a reunirse con el entonces presidente Juan D. Perón.

Cuando Alemania pide a la Argentina su extradición en septiembre de 1959, Mengele huye al Paraguay en donde reside bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner. Poco tiempo después se traslada a Brasil bajo la identidad de Pedro Gerhard. Reside en las afueras de Sao Paulo hasta su muerte, sucedida en circunstancias confusas el 7 de febrero de 1979 en la playa de Bertoga.

Antes de la guerra, Mengele se había especializado en el estudio de los llamados labios leporinos. Había analizado, con los límites de la época, varios casos de fisuras labiales y palatinas. Quería buscar el patrón hereditario en esas anomalías.

En Auschwitz encontró el lugar ideal para continuar con sus investigaciones genéticas. Su presencia en la llegada de los trenes no era necesaria pero él no quería que ninguno de sus «potenciales experimentos» se le escapara. Hermanos mellizos, enanos y personas con anomalías físicas. A quienes elegía los sometía a los tratos más crueles y macabros, según él en aras del avance científico.

Sus experimentos, en busca de un linaje perfecto, en pos de la creación y perpetuación de la raza superior, fueron criminales.

Inoculó tifus en pacientes, inyectó sustancias en los ojos de varios niños para intentar cambiarles el color, extirpó ojos de personas vivas para ver cómo eran por dentro, para intentar entender su funcionamiento, mató personas para extirparles órganos, mató hijos delante de sus madres y hasta cosió a dos hermanos gemelos entre sí para recrear el comportamiento de los siameses: las costuras se infectaron y la gangrena consumió a los hermanos.

Esa supuesta tarea científica, con muestras que enviaba a Berlín, abultadas anotaciones y sus aires de importancia, no eran pruebas ni experimentos. Se trataron de torturas, mutilaciones y homicidios. Muchos de los cuales ejecutó él mismo.

Mengele inoculó tifus en pacientes, inyectó sustancias en los ojos de varios niños para intentar cambiarles el color, extirpó ojos de personas vivas para ver cómo eran por dentro, para intentar entender su funcionamiento, mató personas para extirparles órganos (Archivo SHOA).

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