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Síntesis de una victoria de marketing puro vrs competidores conservadores, incrédulos y divididos

Por José A. Retana

El resultado del pasado 3 de febrero es el simple aprovechamiento de las debilidades de los partidos mayoritarios, resumidas en un manejo anticuado y oligárquico de sus partidos, el complejo criollo de guerra fría y el alto grado de corrupción…

Fueron las ansias de poder, que llevaron a ARENA y FMLN a caer en manos de usurpadores que prostituyeron nuestro joven proceso democrático, convirtiéndolo en nido de corrupción, punto de partida para buscar romper con cualquier esquema hegemónico.

En 2004 Tony Saca se apodera de ARENA, lo desordena y se da una planificada división, resultando el partido GANA (patrocinado por Saca). En Casa Presidencial, se desarrolla un complejo proyecto de corrupción, pactado con Mauricio Funes, quien llega a la presidencia en 2009, desplazando del gobierno al FMLN, a quienes utilizaría de trampolín para repetir a Saca en 2014.

GANA, el movimiento de UNIDAD y la estratégica acusación de corrupción al expresidente Francisco Flores limpiarían el camino para la segunda candidatura de Saca. Sin embargo, los planes fracasan y el FMLN resultó beneficiado al ganar la elección presidencial.

ARENA conserva en 2015 la fuerza de su bancada legislativa. La Sala de lo Constitucional se mantenía apolítica, la Corte de Cuentas en manos de GANA. Ese año es elegido como fiscal general Douglas Meléndez, cambiando la historia del país al golpear con fuerza la corrupción, con resultados de todos conocidos.

Mientras se revela la red de corrupción Saca-Funes y surgen señalamientos a la gestión de Sánchez Cerén, un nuevo actor en la escena política construía su imagen dentro del FMLN, forjando un concepto de liderazgo ajeno a la herencia de la guerra y denunciando la perdición de los gobiernos anteriores, incluyendo a su partido.

Nayib Bukele llega a su candidatura como un rebelde moderno, fresco, independiente y autosuficiente, con una imagen de astucia, sin necesidad de preparación académica, punto de honor en la derecha. Con un guion simple distanciado de la corrupción, debilitó la imagen de la política tradicional, mientras ARENA y el FMLN luchaban equivocadamente para engrandecer a sus candidatos, olvidando fortalecer a sus golpeados y divididos partidos.

Hoy, el presidente electo se vende como el verdugo del bipartidismo, concepto que da inicio a una nueva etapa de su campaña; su objetivo, consolidarse como un líder histórico actualizado y objetivo, prócer de la nueva era política sin corrupción; su partido Nuevas Ideas se prepara para su nueva etapa de negociaciones y avances políticos, persiguiendo la tajada legislativa que facilite el final del mandato y quién sabe qué más…

En su campaña, el mojón histórico del bipartidismo es la firma de los acuerdos de paz, aunque la verdad sobre la lucha ideológica es mucho más antigua y continuará, su verdad involucra al partido ARENA y al FMLN, como protagonistas directos del conflicto y una guerra fría criolla que durante los últimos 26 años, ha sido la causante de la ingobernabilidad, estancamiento y origen de la corrupción. Todos problemas que asegura finalizan con su victoria.

A pesar de que su línea ideológica es incierta, es una realidad que las próximas elecciones municipales y legislativas requerirán de partidos políticos modernos que compitan con mayor creatividad y lleven candidatos libres de pecado… Hay tiempo para eso.

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