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88 años del fusilamiento de Farabundo Martí y otros líderes revolucionarios

Dirigentes y militantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se reunieron frente al muro norte del cementerio Los Ilustres para conmemorar el 88 aniversario de la muerte del líder revolucionario salvadoreño, fusilado el 1 de febrero de 1932.

El levantamiento campesino salvadoreño de 1932, originalmente dirigido por Farabundo Martí y Abel Cuenca, y los estudiantes Alfonso Luna y Mario Zapata, pero estos líderes fueron capturados antes de la insurrección planeada. Sólo Cuenca sobrevivió; lo que resultó en una represión gubernamental que más tarde se conoce como La Matanza, porque decenas de miles de campesinos murieron en el caos subsiguiente por orden del presidente Martinez.

Alfonso Luna, Farabundo Martí y Mario Zapata.

Martí y sus compañeros Luna y Zapata estuvieron encarcelados en la Vieja Penitenciaría de San Salvador luego de haber sido encontrados por elementos de la Policía Nacional y Osmín Aguirre y Salinas como director del levantamiento insurreccional. Fueron juzgados y condenados por un tribunal militar; solamente Marti aceptó su responsabilidad de máximo líder del levantamiento, como representante del Socorro Rojo Internacional.

Asimismo, defendió a los estudiantes Luna y Zapata, diciendo que ellos no habían estado profundamente involucrados en los hechos. En efecto, antes de Martí, se le permitió la palabra a Luna y a Zapata y ellos dijeron ante el tribunal no ser directamente responsables de los hechos, sino que habían buscado a un mentor en Farabundo Martí, al ser ellos buscados por publicar el boletín Estrella Roja.​

General José Tomás Calderón, abuelo de Calderón sol.

En la tarde del 31 de enero de 1932 los prisioneros fueron llevados a una capilla para un servicio, y luego llegaron dos sacerdotes, el Padre Prieto y el Padre Rutilio Montalvo. Martí entonces dijo que no tenía pecados por los cuales confesarse. Una versión afirma que, en el momento de confesarse, Martí le dijo a un sacerdote que «he perdido la fe en los principios omnipotentes, los cuales de acuerdo a ustedes son todos justicia y todos amor», y preguntó al sacerdote si era justo lo que había hecho el ejército y los burgueses a los fallecidos de «nuestros rangos». Los otros dos acusados sí se confesaron y, cuando a Luna le fue permitido decir algo, admitió que no había comprendido los actos que serían necesarios para hacer justicia por los pobres, ya que se le acusaba de los actos inhumanos hechos por la revuelta comunista.​

Los tres fueron fusilados el 1 de febrero de 1932. También perecieron otros dirigentes del levantamiento, como Feliciano Ama (líder indígena de Izalco) y Francisco Sánchez (que dirigió el levantamiento de Juayúa).

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