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ANEP no aguanta el ácido del coronavirus y se quita la máscara

La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), ha redactado una carta que hasta este miércoles no ha hecho pública, sin embargo se conoció por medio de las redes sociales donde la gremial señala su preocupación por que el mercado está parado por orden del Presidente Nayib Bukele para tratar de frenar las muertes que pueda ocasionar la pandemia del COVID-19 del coronavirus en la población salvadoreña y sobre todo en la de  escasos recursos económicos.

La ANEP señala en su misiva que está en contra de la cuarentena y afirma que la medida tomada por el Gobierno: “es un lujo que no nos podemos dar”. La gremial añade que: “ni la gente, ni las empresas podemos darnos el lujo de quedarnos en casa”, y plantea la necesidad de seguir con la cadena de producción para no agravar la economía de las familias, de las empresas  y del país.

En su carta la ANEP hace referencia que en otros países sí tiene sentido una cuarentena porque son naciones con economías sólidas y los gobiernos pueden dar asistencia a la población más vulnerable, pero en El Salvador esto no es posible.

Ante esta realidad, planteada desde el puno de vista de la ANEP, la gremial se pregunta: “¿Qué nos queda? Trabajar sin contagiar. Que pongan las regulaciones que necesiten, pero que nos dejen trabajar ¡para comer!”.

Visto desde una perspectiva simplista esta postura de la ANEP parece tener sentido y es posible que miles de salvadoreños estén de acuerdo con ella, simple y sencillamente porque el COVID-19 los está golpeando duramente. Pero haciendo una reflexión más profunda lo que preocupa a la ANEP es que las grandes empresas están dejando de ganar los miles y miles de dólares a los cuales están acostumbrados, por supuesto pagando malos salarios a sus trabajadores, obligándolos a laborar sin descanso, exigiéndoles un rendimiento óptimo y hasta violando sus derechos a la salud y al descanso.

Esto que estamos planteando como periódico digital En La Mira no nos lo estamos sacando de la manga de la camisa, ni estamos exagerando. Esto es una realidad que se vive en El Salvador y en Honduras donde las clases oligarcas exprimen a sus trabajadores, sin entender que es la fuerza laboral la que los hace cada vez más ricos. Una situación diferente pasa en otros países hermanos como Costa Rica donde los salarios son más justos y las prestaciones sociales más humanas.

Pero qué bueno que la ANEP se esté quitando la máscara y se esté dando a conocer tal como es. Recodemos que ahora, cuando se está pidiendo un aumento salarial que alcance para cubrir la canasta básica de la población más necesitada, es la ANEP la que pone el grito en el cielo y señala que si se decide por ley que el salario mínimo debe alcanzar los 600 dólares mensuales, lo que va a pasar es que muchas empresas despedirán a sus trabajadores. De esta manera siembran pánico entre la clase trabajadora que de forma ingenua dice: “sí es mejor ganar poco y tener un sueldo seguro, que ganar más y que haya un desempleo en el país”.

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