Editorial

Donald Trump doblegó a los presidentes de El Salvador y Honduras

Tanta bulla que se hizo del viaje que el Presidente Nayib Bukele realizaría a Nueva York para participar en la 74a Asamblea General de las Naciones Unidas.

La esperanza de muchos salvadoreños era que en la cita privada que Bukele tendría con el Presidente Donald Trump se lograra un beneficio para los más de dos millones de salvadoreños que viven ilegalmente en Estados Unidos y temen ser deportados tal como lo anunció el mandatario norteamericano.

Pero no fue así, en la reunión con Bukele, que duró menos de media hora, el Presidente Trump doblego a Bukele e hizo que se comprometiera a hacer de El Salvador “u país seguro”, donde los que buscan refugio en Estados Unidos puedan quedarse mientras tramitan su petición de ingresar legalmente a suelo estadounidense. Lo mismo hizo Trump con el Presidente de Honduras Juan Orlando Hernández.

De tal manera que lo único que Bukele fue hacer a Estados Unidos fue a exponer su intención de crear una CICIES en el país y pedir el apoyo del Secretario General de Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres.

México fue más inteligente, el canciller Marcelo Ebrard ya había dicho desde Washington DC que el gobierno no está dispuesto a que México se convierta en un tercer país seguro.

A lo que gobierno de Andrés Manuel López Obrador se comprometió es a detener las caravanas migrantes y bloquear sus frontera con Guatemala para detener el trafico de indocumentados y obligarlos a que se regresaran a Guatemala o El Salvador, de esa manera López Obrador buscó satisfacer los deseos de EE.UU.

El concepto de un «tercer país seguro»  se resume en lo siguiente: cuando una persona abandona su país para solicitar asilo en otro, este segundo país puede negarse a recibirlo y remitirlo a un tercero que considere que puede darle las mismas atenciones.

Pero lo que Bukele no pensó es que no basta con tener buena voluntad para ser considerado “tercer país seguro”. La principal garantía es que los solicitantes de asilo no van a ser retornados a su país de origen, que se respeta el principio de «no devolución».

Además, deben asegurar el derecho a la vivienda, seguridad social, servicios médicos, empleo y educación. El derecho a la reunificación familiar. Pero estos servicios no los puede brindar El Salvador, donde la asistencia médica es deplorable, no hay trabajo, los salarios son malos, no existe seguridad social pues somos un país altamente violento.

Y finalmente, nuestro territorio es sumamente pequeño donde apenas cabemos los 8 millones 177 mil 346 habitantes, con una densidad demográfica aproximada de 315.72 hab./km². Una de las mayores del mundo, pero al parecer el señor Bukele sabe poco de su nación y la anda ofreciendo para que vengan a vivir los hermanos centroamericanos.

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