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El Instituto de Derechos Humanos de la UCA cuestiona el carácter “poco democrático” del Presidente Bukele

El Presidente Nayib Bukele ha aprovechado la pandemia del Covid-19,  para irrespetar y quitar méritos a los límites democráticos e institucionales, incluso ha calificado a quienes critican sus posturas de estar “del lado del virus”.

Asimismo, ha privilegiado la respuesta militar o policial sobre la solución técnica o médica. Por ello, ha optado por medidas “draconianas”, como un cerco armado al puerto de La Libertad el fin de semana pasado, algo que ordenó vía Twitter sin sustento legal.

Sobre el comportamiento del mandatario, Arnau Baulenas, del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (Idhuca), consideró que “prácticamente a diario y a través de manifestaciones en Twitter se puede advertir un carácter poco democrático” del presidente. A su juicio, son signos de alarma no acatar el fallo de la Sala, sus órdenes que a pesar de reñir con la ley pretenden buscar obediencia absoluta y la arbitrariedad de tener a las personas más de 30 días en cuarentena, incluso bajo condiciones infrahumanas.

Baulenas duda que el presidente comprenda que gobernar en democracia hay frenos y contrapesos. “Él cree que si alguien lo refuta se vuelve el enemigo”, señala.

Escobar, de Acción Ciudadana, señala que pese a las actitudes del presidente, la Sala de lo Constitucional sigue siendo un límite al poder. Sin embargo, prevé que esta instancia pueda enfrentar dificultades para forzar el cumplimiento de sus fallos y castigar el desacato si el mandatario tiene de su lado y de forma incondicional a los cuerpos de seguridad. Eso, a juicio del jurista, es muy grave. Sin embargo, la Sala ha recordado que violar derechos fundamentales trae responsabilidades individuales y no puede usarse el argumento de obediencia debida (seguir órdenes) para eximirse de castigo.

Las pobres credenciales democráticas del gobierno, que privilegia la obediencia y el aplauso sobre el disenso y el diálogo, son muy graves. Especialmente, cuando hace solo dos meses llenó de armas largas y hombres uniformados el Congreso.

La matonería, el buscar al “enemigo” interno o externo y el acoso a opositores son realidades que también están viviendo otros países, como Hungría, donde también se ha utilizado esta crisis para consolidar el poder de manera ambigua y sin fecha de caducidad.

El Presidente podrá optar por un estilo poco democrático, pero al igual que en múltiples ocasiones en el pasado, muchos salvadoreños resisten y eligen la sensatez y la libertad, señala Baulenas.

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