Historias y Leyendas

La otra cara de Maximiliano Hernández Martínez

Su logro más recordado fue la reducción significativa de la delincuencia, mediante el cumplimiento implacable de la ley.

El general Maximiliano Hernández Martínez, fue un asesino que masacró a cientos de salvadoreños, sin embargo hubo otra fase del mandatario que muchos no destacan. En su época miles de salvadoreños, sobre todo los de la clase proletaria tuvieron muchos beneficios.

Sin embargo, la oligarquía y la derecha de esa época, apoyada por los periódicos tradicionales como el Diario de Hoy se dedicaron a atacarlo porque estaba haciendo cosas que iban en contra de sus intereses. Martínez gobernó desde 1931hasta1944. La caída de Maximiliano Hernández Martínez comenzó el domingo 2 de abril de 1944 con un alzamiento militar.

Bajo su mandato El Salvador se desarrolla y crece fuertemente en obras y progreso, a tal punto de acabar casi con la deuda externa.

Con el comienzo del segundo periodo del Gral. Hernández Martínez, el 1 de marzo de 1935 hasta llegar a su tercer periodo de presidencia el 9 de mayo de 1944, El Salvador tuvo cambios significativos en materia de desarrollo, amplió las obras administrativas, sobre todo en la parte financiera en que las reformas y nuevas instituciones dieron sorprendente actividad y auge a la vida económica del país.

Con los logros alcanzados de Gral. Hernández Martínez, se pudieron concretar en la parte financiera la creación del Banco Central de Reserva y el Banco Hipotecario, creación de instituciones de crédito para el campesinado como la Federación de Cajas de Crédito Rural, ejecución de proyectos de construcción de vivienda asequible para obreros.

En la parte legislativa se creó la Ley Agraria, Ley por el Bien de la Familia, Creación de la Academia Militar, Reglamentó el uso del Escudo de Armas y logró reformas en la Constitución de 1944.

En las obras públicas se construyó carreteras en todo el país, entre ellas la carretera Panamericana; el estadio nacional de la Flor Blanca, hoy estadio Jorge “Mágico” González, donde en aquella época se celebraron los terceros juegos deportivos centroamericanos.

Se construyeron magníficos edificios como el del telégrafo, el castillo de la policía nacional, y grandes puentes, como el Cuscatlán sobre el río Lempa en 1942, entre otras muchas obras, todo esto sin acceder a ningún préstamo extranjero.

Su logro más recordado fue la reducción significativa de la delincuencia, mediante el cumplimiento implacable de la ley.

Fuente Bibliotecario UTEC y Archivo Legislativo de El Salvador

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