Editorial

Muchos están criticando el gasto en seguridad que está haciendo el presidente Nayib Bukele

El presidente de la República, Nayib Bukele, pidió anoche (martes 10) a los diputados de la Asamblea Legislativa que aprueben un refuerzo presupuestario de 91 millones de dólares, que este jueves  solicitaría el gobierno, para financiar la fase 2 de su Plan Control Territorial, que busca acabar con la violencia de las pandillas.

«El ministro de Hacienda (Nelson Fuentes) llegará a la Asamblea Legislativa a solicitar el financiamiento y la asignación presupuestaria de 91 millones de dólares para terminar de financiar la fase dos del Plan Control Territorial”, dijo Bukele.

La petición de fondos no ha sido bien vista por algunos salvadoreños que critican que el presidente Bukele esté solicitando este dinero para invertirlo en la seguridad nacional y algunos dice que  el mandatario solo está pedir y pedir cuando somos un país pobre.

Ante esta afirmación habría que hacer varias aclaraciones y recordar algunos casos que a los que critican se lea ha olvido.

Si bien es cierto no somos un país rico, tampoco somos un país pobre. Somos un país en donde los millonarios nacionales se han enriquecido con el dinero del pueblo, donde los políticos de derecha e izquierda han robado miles de millones de dólares, un país donde mensualmente ingresan millones de dólares que vienen de nuestros hermanos que trabajan en Estados Unidos. Datos del Banco Central de Reserva indican que El Salvador captó 5 mil 468.7 millones de dólares en concepto de remesas familiares al mes de diciembre de 2018, con un crecimiento de 8.4%, con lo cual superó en 425.7 millones a los ingresos recibidos bajo este concepto en el mismo período del año anterior; solo en el mes de diciembre se recibieron 534.2 millones en remesas familiares.

Somos un país en donde los alcaldes de muchos municipios tienen salarios mayores a lo que devenga el presidente de la Republica, un país en donde muchos ciudadanos se dan el gusto de hacer sus compras en los supermercados de los oligarcas y no en el mercado nacional, un país en donde todos pagamos impuestos que esperamos sean utilizados para financiar las necesidades del estado, en las cuales se encuentran seguridad, salud, educación, entre las más principales.

El expresidente Elías Antonio Saca malversó más 301 millones de dólares. Su sucesor, Carlos Mauricio Funes más de 350 millones y al expresidente Salvador Sánchez Cerén se le acusa de malversar 147.96 millones de fondos públicos. Cabe mencionar que estos fondos equivalen a una cuarta parte del presupuesto total con el que ha trabajado Casa Presidencial durante cuatro años del período de Sánchez Cerén.

Sin embargo, algunos salvadoreños cuestionan que Bukele haya dicho que las tres primeras fases del plan de seguridad costarán 575 millones de dólares y de esos, 200 millones se financiarán con deuda, mientras que el resto, 375 millones, serán donaciones.

Otra cosa que hay que recordar es que muchos salvadoreños aseguraban que cuando Bukele ganará la presidencia los partidos opositores, especialmente ARENA y el FMLN, obstaculizarían las peticiones financieras que solicitaría el mandatario como una forma de bloquear su gestión y aspirar retomar el poder en las próximas elecciones del Ejecutivo en 2024, pero esto no se ha cumplido, y no es porque los diputados quieran apoyar su gestión, sino porque ya vienen las elecciones legislativas y si la derecha e izquierda parlamentaria no responden a lo solicitado por el mandatario, lo más seguro es que recibirán pocos votos y sus fracciones legislativas disminuirían.

En su mensaje a la nación de este miércoles Bukele dijo: «Salvadoreños: no cedamos ante la violencia, hoy es cuando debemos caminar juntos para hacerle frente al crimen organizado, no podemos dar un paso atrás». Y así debe de ser, no cedamos ante la criminalidad ni ante la delincuencia. Hasta el 10 de junio eran 22 el número de empleados de la Corporación muertos a manos de pandilleros: 21 eran policías y uno motorista. A estos asesinatos se suman los cometidos contra 12 soldados de la Fuerza Armada hasta abril pasado.

Seamos pacientes, pero también acuciosos durante la gestión de Nayib Bukele y cuando termine su gestión en el Ejecutivo hagámosle un recuento y veamos las cosas positivas y las cosas negativas que hizo, y entonces veremos hacía donde se inclina la balanza.

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