Historias y Leyendas

Sctland Yard

Scotland Yard, el cuerpo de seguridad londinense, es probablemente la policía más conocida del planeta. Se fundó en 1829, convirtiéndose con los años en el paradigma de la seguridad ciudadana en una sociedad democrática.

En todo caso, el desembarco en las calles de los primeros agentes fue recibido por los vecinos con desconfianza. Hasta entonces, el término “policía” estaba más asociado a los esbirros que ayudaban a los monarcas a sustentar su tiranía sobre la población que a servidores públicos que protegieran al ciudadano.

Antes de la aparición de Scotland Yard, la seguridad en Londres había estado en manos de alguaciles (constables) y vigilantes (watchmen). En 1748, en la urbe irrumpió un nuevo cuerpo parapolicial: los Bow Street Runners. Eran unas patrullas civiles dedicadas en especial a capturar carteristas y a investigar, por encargo y siempre bajo pago, robos por resolver.

Aquello era insuficiente para contener el auge del crimen en una metrópoli en constante crecimiento, paralelo al del Imperio británico. En 1822 se calcula que había cerca de treinta mil personas que vivían del delito. En medio de esta situación insostenible emergió Robert Peel, nombrado secretario del Interior. Nada más llegar, encargó a un comité un informe sobre la creación de un cuerpo de seguridad que debía ser, según sus palabras, “un perfecto sistema de policía que concuerde con el carácter de una nación libre”. Precisamente, el delicado concepto de libertad individual sobre el que se había fundado la sociedad británica impidió al comité entregar a Peel un informe convincente, lo que llevó a este a dimitir.

El duque de Wellington, vencedor de Napoleón, volvió a requerir sus servicios como secretario del Interior en 1828, y además obtuvo el liderazgo de los tories (conservadores) en el Parlamento. A esta institución se dirigió Peel el 25 de abril del año siguiente para justificar la necesidad de crear una policía. “Es el deber del Parlamento proporcionar a los habitantes de la metrópoli la protección completa de la ley y adoptar de forma inmediata y decisiva las medidas para frenar el incremento del crimen”. El 19 de junio se aprobó la ley que había de permitir la fundación de Scotland Yard. La nueva policía custodiaría todo Londres a excepción de la City, distrito administrativamente aparte.

Para el cometido, Peel nombró a dos comisionados, Charles Rowan y Richard Mayne, a quienes los historiadores califican, por su importancia, como los Edgar Hoover (el mítico jefe del FBI) británicos. En pocas semanas entregaron el primer manual policial de los agentes, que establecía que “el servicio a la sociedad debe ser la gran motivación”. Esto, en una época de fuerzas puramente represivas, era algo revolucionario.

Oficialmente se llamó Policía Metropolitana, aunque enseguida fue bautizado por los londinenses como Scotland Yard, el “patio escocés”. Dos versiones sustentan ese alias. La primera es que esa sede estaba situada en la parte trasera de un edificio, el 4 de Whitehall Place, donde se había erigido el palacio utilizado por los reyes de Escocia como residencia en sus viajes a Londres. La segunda teoría es que esos terrenos habían pertenecido en la Edad Media a un tal Scott.

Charles Dickens

Por primera vez en la historia de Inglaterra, las autoridades creaban una policía profesional cuya principal labor era “la prevención” del delito. Por eso, pese a la peligrosidad del Londres de la época, el único equipamiento de aquellos hombres consistía en un sonajero de madera (sustituido en la década de 1880 por un silbato) y una porra. Las armas de fuego habían sido descartadas, al considerarlas un instrumento inapropiado para unos agentes cuyo cometido era servir a la sociedad. Para garantía de los ciudadanos, los agentes iban identificados con una letra y un número cosidos en el cuello de uniforme, y llevaban un brazalete cuando estaban de servicio.

Los nuevos policías fueron denominados enseguida bobbies, en referencia al diminutivo del nombre de pila de Robert Peel. De hecho, también se les conoció como peelers.

El casco típico no apareció hasta treinta años después de su fundación. El primer sombrero de los agentes de Scotland Yard era un gorro estilo chimenea con laterales reforzados y la copa plana. En 1863 fue sustituido por el archiconocido casco custodio, de pequeña visera y alargado hacia arriba, con la copa redondeada, que sigue vigente hoy.

Se instaba a los hombres a conocer a los residentes del área que patrullaban, y se les imponía una disciplina casi militar: no debían beber estando de servicio, y solo podían entrar en los pubs si era durante una acción policial. Si uno de ellos quería casarse, su futura esposa, a la que no se permitía trabajar, debía recibir el visto bueno del cuerpo. Durante los primeros años de Scotland Yard hubo una gran rotación de agentes, ya que muchos fueron dados de baja. El principal motivo lo constituyó la prohibición de beber, en una sociedad en la que el alcoholismo hacía estragos.

Los primeros asesinatos mediáticos –de enorme notoriedad en una sociedad fascinada por el crimen, en la que obras de teatro y novelas e ese género hacían furor– no tardaron en poner a prueba al cuerpo. En 1836, los policías detuvieron a James Greenacre, un hombre que, tras asesinar y descuartizar a su prometida, se deshizo de las extremidades, el tronco y la cabeza durante un recorrido para el que empleó un nuevo medio de transporte: el ómnibus. No obstante, fueron los crímenes de Jack el Destripador los que causarían más impacto a finales de siglo.

Charles Dickens se convirtió en el mejor relacionista público de los bobbies , a los que hizo aparecer en su novela Oliver TwistEl autor tenía varios amigos policías a los que acostumbraba a acompañar en sus rondas. En ellas era testigo de situaciones y actuaciones que luego relataba en sus artículos de prensa y sus novelas. De hecho, fue Dickens el que creó uno de los primeros detectives en la historia de la novela negra: el inspector Bucket.

A diferencia de Dickens, Arthur Conan Doyle no era muy querido en la Policía Metropolitana. Su inspector Lestrade aparecía como un pobre tipo de pocas luces que siempre requería la ayuda de Sherlock Holmes para solventar sus casos. La coincidencia temporal con los crímenes no resueltos de Jack el Destripador hizo que esa imagen de ineficacia policial se instalara en la opinión pública.

En 1914, el alistamiento de hombres para la Primera Guerra Mundial abrió las puertas de la policía a las mujeres. Se creó el Women Police Service (WPS), que en un principio se mantuvo al margen de Scotland Yard, pues se consideraba que podía dañar su imagen. Eso sí, se les permitió patrullar en las calles, donde su objetivo consistía en asistir a prostitutas y evitar que chicas jóvenes optaran por dedicarse a aquella actividad.

Finalmente, en 1915 se convino que el WPS llevase a cabo labores policiales en los patrullajesEdith Smith fue la primera en jurar el cargo como policía. Tres años después ya había 25. Sofia Stanley sería la primera en alcanzar el grado de oficial, en 1919. Hasta 1923 no se les permitió realizar arrestos. Desde 2017, la directora de Scotland Yard es una mujer, Cressida Dick.

También se encontró muy pronto Scotland Yard ante el desafío terrorista, que casi siempre tuvo el sello irlandés. El primer grupo que luchó por la independencia de la isla fue el de los Fenians. En 1882, los fenianos colocaron 24 paquetes explosivos por toda la ciudad, incluyendo el Parlamento, la torre de Londres o la propia sede de Scotland Yard. Esa ofensiva llevó a introducir la recopilación de inteligencia en la tarea policial. Tras seleccionar a sus hombres más brillantes, el cuerpo creo? con ellos la Special Irish Branch, centrada en antiterrorismo.

Publicidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba