Opinión

Una de las profesiones más atropelladas en El Salvador es el periodismo

Carlos Driótez

En El Salvador hay muchos maestros de obra que han trabajado supervisando construcciones y que por esa actividad adquieren una gran experiencia y se atreven a construir una casa aunque no sean ingenieros. Hay técnicos dentales que han aprendido a realizar trabaos dentales, pero no son odontólogos. Hay muchos que han laborado en el ramo de la salud y han adquirido información sobre los medicamentos, pero no son médicos. Hay muchos locutores o dueños de radioemisoras que emiten sus opiniones a través de los micrófonos, a lo cual tienen derecho, pero no son periodistas, y así muchos más.

Por eso digo que el periodismo es una de las carreras más atropelladas en el mundo. También hay otros que han dignificado el periodismo, gracias a su preparación intelectual y a los conocimientos adquiridos al ejercer trabajos en medios de comunicación como: Gabriel García Márquez, Manuel Vázquez Montalbán, Isabel Allende, Arturo Pérez-Reverte y Mario Vargas Llosa que ganó un Premio Nobel de Literatura latinoamericano.

En el periodismo hay varias ramas, por ejemplo un periodista puede desempeñarse como locutor porque cuando estudio la carrera cursó una materia que se llama locución, pero un locutor no puede ejercer como periodista porque no tiene los conocimientos que enseñan en una universidad de como redactar una nota fría, un reportaje, una campaña publicitaria o política, entre otras cosas. De igual manera un propietario de una radio puede sentarse frente al micrófono de su cabina y dar opiniones sobre un tema específico, pero esto no lo hace periodista sino comentarista, que no es lo mismo. Para entender lo que pretendemos dejar claro podemos citar otros ejemplos: un soldado aprende a disparar un arma y a actuar en batallas, pero no es un militar como alguien que haya estudiado y logrado obtener el grado de coronel o general en la Escuela Militar, y así otros ejemplos.

Obispo Luteraano Medardo Gómez, Carlos Driótez y Salvador Juárez (de pie).

Sin embargo, en El Salvador, desgraciadamente la carrera de periodismo se ha irrespetado, y muchos dicen ser periodistas porque trabajan como excelentes reporteros, camarógrafos, locutores, presentadores, comentarías, etc., pero no son periodistas. En otros países los periodistas se han organizado y han formado un colegio de periodistas que vela porque se respete su profesión, entre ellos los salarios, que periodistas de otras nacionalidades lleguen a trabajar a sus países si antes no son autorizados con un permiso que los acredite, pero desgraciadamente en El Salvador esto no existe, y lo más lamentable es que los periodistas y trabajadores de medios de comunicación incluso instituciones como la Asociación de Periodistas de El Salvador, APES y anteriormente el Sindicato de Periodistas de El Salvador, SINPES, no se haya preocupado por hacer vales estos derechos.

En la cerrera de periodismo le enseñan a los estudiantes que las llamadas “mentas” son un descrédito para un profesional de la comunicación, pero en El  Salvador muchos periodistas reciben estas dádivas de políticos, funcionarios y de prestigiosos empresarios.

Hace unos años fue publicado una lista de periodistas que recibían “mentas” del Gobierno, eso no es nada nuevo, en los tiempos de los gobiernos de Antonio Saca y Mauricio Funes hubo periodistas “menteros”, que escribían a favor de lo que los mandatarios hacían o decían. No sé si el Presidente Nayib Bukele hace lo mismo, pero hasta el momento no ha sido denunciado.

También enseñan que cuando se va a cubrir un hecho de interés nacional, que tiene que ver con los intereses de la nación y donde se inculpa a una persona o institución, lo recomendable es acudir a la contraparte inculpada para que esta también de su opinión o punto de vista sobre el tema y de esa manera permitir que sea la población la que al enterarse de lo expuesto por las dos partes, opine lo que considere que a su criterio es la verdad.

Narciso Castillo y Gabriel Trillos.

Como ejemplo de lo expresado recordemos que el jueves 16 de agosto de 2018, El faro publicó una nota de lo que dijo que un testigo clave en los casos de corrupción contra los expresidentes Saca y Funes. La fuente aseguró que se entregó miles de dólares al director editorial de La Prensa Gráfica, Gabriel Trillos y al exdirector de Canal 33 y ahora entrevistador de TCS, Narciso Castillo, el dinero era procedente de gastos reservados de Casa Presidencial.

Y son precisamente estas y otras malas prácticas las que han permitido que el periodismo en el país sea atropellado, manipulado, explotado, engañado y otras cosas más. Ya es tiempo que los periodistas, comunicadores y todos los que trabajan en los medios de comunicación reacciones y se den su puesto, de lo contrario seguiremos siendo lo mismo de siempre marionetas de otros.

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