Editorial

Dejemos la propaganda barata y hagamos cosas que son importantes y necesarias

En el marco de los 34 años del fatídico terremoto del 9 de octubre de 1986 que devastó gran parte de San Salvador, el ministro de Gobernación, Mario Durán, anunció que el miércoles 21 de octubre se realizará un simulacro a nivel nacional para que la población aprenda qué medidas debe de tomar cuando un temblor de esta magnitud vuelva a afectarnos.

De acuerdo al ministro Durán, el simulacro será coordinado con todos los miembros de Protección Civil a nivel nacional y servirá para continuar preparando y capacitando a los miembros de la institución, para dar respuesta ante cualquier evento, de esa naturaleza, a nivel nacional.

Eso está bien, pues vale más prevenir que lamentar, pero hay otra cosa más importante y es que otro temblor de grandes magnitudes, lo cual no es raro en nuestro país, y sobre todo el San Salvador. Si esto sucede, y ojala no pase, la cantidad de muertos será igual o mayor a los mil 500 que dejó el terremoto del fatídico 10 de octubre.

 El realizar un acto de prevención como el anunciado, nos parece más propaganda política de cara a las próximas elecciones y más aún si tomamos en cuenta que Mario Duran, con la bandera de Nuevas Ideas buscará ganar la alcaldía de San Salvador y de esta manera derrotar al actual alcalde Ernesto Muyshondt, de ARENA.

Como Periódico En La Mira Noticias  consideramos que más que un simulacro es imperante demoler los edificios que desde ese día quedaron con severos daños y que con un nuevo movimiento telúrico pueden venirse abajo y matar a muchas personas.

El actual Presidente Nayib Bukele fue alcalde y no lo hizo, el actual edil tampoco se ha interesado, el ministro de Obras Públicas Romeo Rodríguez tampoco ha tomado cartas en el asunto, los propietarios de los edificios dañados menos, y todo porque la autoridades competentes no han reparado en algo que está a plena vista y que cualquiera, con cinco dedos de frente, sabe la amenaza que representan.

Por eso le sugerimos señor ministro Romo Rodríguez, si va a hacer algo, hágalo bien y termine con esa agonía que a diario sufren las vendedoras y vendedores que para resguardarse del agua y de los candentes rayos de sol exponen su vida para llevar el sagrado sustento a sus hogares pobres.

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