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Cuando el destino nos alcance

“Cuando el destino nos alcance”,  fue el título de una película  estadounidense de 1973, dirigida por Richard Fleischer, protagonizada por Charlton HestonEdward G. Robinson y Leigh Taylor-Young, basada en la novela ¡Hagan sitio!, de Harry Harrison.

La película señala que una persona puede sobrevivir sólo de tres a cinco días sin agua, en algunos casos las personas han sobrevivido hasta una semana. Sin embargo, un ser humano puede vivir hasta 24 días sin comer, y solo tomando agua.

La película señala además como la industrialización del siglo XX llevó al hacinamiento, la contaminación y al calentamiento global debido al «efecto invernadero». En el año 2022, la ciudad de Nueva York estaba habitada por más de 40 millones de personas, físicamente separadas en una pequeña élite que mantiene el control político y económico, con acceso a ciertos lujos como verduras y carne, y una mayoría hacinada en calles y edificios donde malvive con agua limitada en garrafas, y dos variedades de un producto comestible.

Pues esa realidad está por llegar al mundo, y sobre todo a los más pobres ahora que el agua ha comenzado a cotizarse en Wall Stret. Eso de acuerdo a la noticia conocida este jueves de que el agua se ha convertido en el líquido más valioso de la Tierra y por su importancia para la vida ha dado el paso hacia Wall Street impulsado por su escasez, algo que la convierte en un bien muy valorado. De esta manera, su precio fluctuará ahora como lo hacen el petróleo o el oro.

Pero el punto real no es ese, porque en un futuro las personas podrán tener oro o dinero pero no podrán tener agua y se morirán con los bolsillos llenos de dólares, libras esterlinas o yens, no importa la moneda, lo importante es que no servirá de nada, o casi nada porque solo los millonarios podrán comprar agua, y por supuesto limitada, mientras las mayorías perecerán por la inclemente sed.

Esta realidad nos debe enseñar dos cosas, la primera que debemos cuidar el agua en nuestros hogares, que no debemos desperdiciarla y segundo que debemos de luchar por ella, incluso a costa de nuestras vidas, porque si no es así dentro de una veintena de años estaremos viviendo tal como lo señala la película “Cuando el destino nos alcance”.

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