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¡Con ustedes, Mbappé! Triplete y castigo de PSG a pobre FC Barcelona

No se dice series cerradas hasta que no están cerradas… pero casi, casi. FC Barcelona sucumbió ante el ímpetu, el orden, el libreto claro y la convicción de un PSG que no le tuvo piedad y lo goleó en su casa, en el duelo de ida de los octavos de final de la Champions League,

Messi y todos los suyos, hincados ante Kylian Mbappé, autor de un triplete en el contundente 1-4, fenomenal, presente y futuro del fútbol mundial, todo el fútbol en un solo chico de 22 años. ¡De pie se aplaude al campeón mundial! Porque fue el quien orientó a un PSG letal, que supo oler la sangre y cobrar y reponerse a la ausencia de sus figuras sorbe la base de un equipo con libreto, con orgullo, con lujo frente a un rival que deambuló de principio a fin y se cargó en ese camino a sus rutilantes figuras.

Para empezar daba un susto el recién llegado Piqué al fallar en la marca a Mbappé y obligar a un defectuoso rechazo de Ter Stegen, cuando apenas se iniciaba el juego. Preludio de lo que vendría…

Y parecía poco lo que proponía un PSG más preocupado por evacuar la pelota y bloquear a un inquieto, y en consecuencia peligroso, Dembelé, que por ir a predios del rival. Sobraría tiempo después para las excursiones…

Hasta que a los 13 vino el primer intento franco, tras una linda asistencia de Pedri a Griezmann, quien perdió el mano a mano con el veterano Keylor. La respuesta de PSG era en falso, una de Icardi que acababa de fuera de lugar pero por las dudas salvaba Pedri, tal vez el más influyente de un FC Barcelona que en casi 20 minutos no conectaba con su capitán… lo que suele ser una de esas frases que provoca a Messi, quien a los 27 ya se reportaba en el marcador gracias a un penalti que le fabricó De Jong, una falta en el área que compraron el juez y hasta el VAR para el 1-0 parcial.

Pero la respuesta de PSG, a los 32. fue una jugada de playstation: abrió Marquinho a la izquierda para Kurzawa, servicio a Verrati quien adivinó el espacio y habilitó a Mbappé, quien pasó entre Lenglet y Piqué, dos figuras casi de madera, para fusilar al arquero con una definición entre elegante y potente… un GOLAZO.

A los 34 Kurzawa recibía un soberbio pase de Mbappe que arañaba Ter Stegen para enviar al tiro de esquina y en la respuesta Griezmann se metía una cabalgata desde sus predios, que él mismo finalizaba, al ver que no llegaba Dembelé, con un remate cruzado que era físico pánico en la puerta de Navas. Vendría el intento de Moisse Kean que obligaba a Ter Stegen a estirarse para tapar el palo y perdonaba de nuevo PSG en el cabezazo de Icardi, quien superaba a un Piqué lento, inspirado en el regaño a los suyos pero visiblemente falto de distancia en la marca, normal tras su baja de casi tres meses por lesión.

Bien que venía la pausa tras un primer tiempo que era un auténtico partidazo. Y para el arranque de nuevo Mbappe con espacio suficiente, metía un remate al que volaba el portero alemán del FC Barcelona… impactado ante la pasividad de sus compañeros… Porque de nuevo le tocaba a él apagar el fuego a los 50, cuando le dejaba de taco Icardi la pelota a Kean, cuyo remate salvó de manotazo el portero alemán.

Le regalaban a Messi un tiro libre frontal que se iba por arriba al pegar en la barrera y parecía que no había libreto, apenas instinto en un FC Barcelona que no hacía conexiones ni en ataque ni en defensa.

Hasta que a los 64 vino el castigo: una descolgada de Florenzi, ahora por derecha, y un centro que parecía largo pero le quedaba a casi nadie, el joven Mbappé, quien aparecía de nuevo con toda su potencia para marcar el 1-2, que en realidad hacía justicia con lo que pasaba en la cancha: un equipo francés sin Neymar ni Di María pero con el futbolista del futuro inspirado, un club español perdido, como en su última Champions.

Para el KO, el centro que cayó preciso, ante un Lenglet que no supo si marcar a Marquinhos o a Kean, se castigó con el cabezazo de este último para el 1-3.

A los 67 Mbappé de frente perdía el mano a mano con Ter Stegen- uno de los pocos rescatables- y otra vez él con un taco que no llegaba a destino.. El baile que le daban al equipo de Messi era para aplaudir de pie.

A los 75 reaccionaba por fin Dembelé con un remate por arriba y PSG le daba una bocanada de aire al dueño de casa cuando sacaba el pie del acelerador y Keylor le hacía un raro pase a Griezmann que por fortuna para él no se metió al arco… ¡se salvó de los memes el costarricense!

Pero no había nadie que pudiera ayudar a un FC Barcelona hundido más que él mismo- ¿No lo harían? Pagarían: fenomenal salida de Mbappé, remate cruzado arriba, imposible para Ter Stegen, 1-4, con todo lo que implican cuatro goles de visitante y pitazo. Al final, que suerte que no hubo público en el Camp Nou.. habría sido una vergüenza peor.

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