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Hace 46 años, el Gobierno de Arturo Armando Molina, masacró a los estudiantes de la UES

Hace 46 años organizaciones estudiantiles de la Universidad de El Salvador, realizaron una manifestación en contra el gobierno militar de Arturo Armando Molina, fue un 30 de julio de 1975, sobre la 25 avenida norte.

Para recordar esta masacre es necesario remontarse al 25 de julio de 1975. Ese día, las fuerzas militares del entonces presidente Arturo Armando Molina intervinieron el Centro Universitario de Occidente, en Santa Ana.

El objetivo era evitar la realización del tradicional desfile “Bufo” que los estudiantes desarrollaban cada 26 de julio, en el marco de las fiestas agostinas. En dicho espectáculo, los estudiantes ridiculizaban, satirizaban y se mofaban del gobierno de turno, como una manera de protestar por la represión de la época.

En protesta a lo ocurrido en Santa Ana, el 30 de julio de ese mismo año, los estudiantes universitarios del Campus Central en San Salvador, e incluso varios estudiantes y maestros de secundaria, organizaron una manifestación pacífica que partiría del estacionamiento de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la UES hacia el Parque Libertad.

Al enterarse de la convocatoria, el gobierno advirtió a través de varios medios de comunicación que la anunciada marcha de estudiantes universitarios no debía realizarse. En caso de no acatar las indicaciones, “actuarían con todo el peso de la ley en contra de toda alteración del orden público”, comunicó el gabinete de seguridad de Arturo Armando Molina.

A pesar de las amenazas, los estudiantes realizaron la marcha como lo tenían planeado. Cuando transitaban sobre la 25ª Avenida Norte de San Salvador, a la altura de lo que entonces se conocía como puente del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), la Guardia Nacional y grupos militares detuvieron su paso desencadenando un violento ataque armado contra el grupo completamente vulnerable.

Los efectivos militares atacaron a los estudiantes con gases lacrimógenos y disparos con armas de fuego, entre ellas fusiles G3, una cantidad no determinada de estudiantes murió y otra gran cantidad resultaron heridos. De igual forma, los manifestantes fueron acorralados con tanquetas que aparecieron detrás de ellos, las cuales atropellaban a los heridos.

Nunca se supo con certeza el número exacto de muertos durante ese ataque, debido a que la Guardia Nacional bloqueó el paso del lugar para ocultar la información de lo ocurrido y recoger los cuerpos. Las cifras oficiales reportaron a una sola persona fallecida. Los testigos oculares de la zona relataron que los militares recogieron rápidamente los cuerpos de los muertos o heridos y los tiraron en un camión. Luego, limpiaron la sangre de las calles con bombas de agua y jabón.

Un día después de la masacre, el 31 de julio de 1975, el Consejo Superior Universitario (CSU) de la UES se reunió en sesión extraordinaria en el decanato de Medicina. Los universitarios tomaron el acuerdo de rechazar la versión oficial del Gobierno en turno, exigieron el informe de desaparecidos y el respeto a la comunidad universitaria. Además, denunciaron y exigieron juzgar a los responsables de la masacre, pero hasta la fecha la matanza es otro de los crímenes de la historia de El Salvador que ha quedado impune y los hechores ni siquiera fueron investigados.

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