Opinión

Las olimpiadas sin público ni ratings

Por Guillermo Serrano (guillermo.serrano@ideasyvoces.com)

Fracaso económico, de audiencia, de asistentes y de ratings para las televisoras del mundo. Así podemos resumir estos juegos olímpicos de Japón 2021.

Además de la pandemia, hay otras razones para este declive en el interés de estos juegos, que ya no son amateur, sino muy profesionales. Y cuando decimos profesionales, queremos afirmar que no todos, pero la mayoría de los atletas que compiten por las medallas -dicen ellos- lo hacen por los incentivos económicos que les asegurarán un pasar a los niveles “de pago” de los deportes que practican.

Antes que se profesionalizaran, los juegos olímpicos eran para deportistas que practicaban diversas disciplinas deportivas por amor al arte. O por aquello de la vanidad, que todos llevamos adherida a nuestra alma, aunque la superficialidad de la palabra indique que solo se trata de una cuestión vacía, sin sustancia.

Según la agencia Reuters, la ceremonia de apertura del viernes pasado atrajo a 16,9 millones de televidentes estadounidenses, la audiencia más pequeña del evento en los últimos 33 años, según datos de Nielsen proporcionados por NBCUniversal.

Esa audiencia disminuyó un 36% desde 2016, cuando 26,5 millones de personas vieron la inauguración de los Juegos de Río de Janeiro, y un 58% desde 2012, cuando 40,7 millones de personas vieron la ceremonia en Londres.

En el continente americano que habla español, tampoco los juegos olímpicos han despertado un gran interés, excepto en los deportes que son más populares como el futbol, que siempre genera más expectativas, y los otros deportes que representan a los países, con la ilusión alcanzar el medallero.

En una entrevista con analistas económicos, el jueves, Jeff Shell, el director ejecutivo de NBCUniversal, que pagó $ 7.650 millones (de dólares) para extender sus derechos de transmisión en Estados Unidos para los Juegos Olímpicos hasta 2032, atribuyó la baja récord en los niveles de sintonía a varios factores, (pandemia, cuestiones de diferencia horaria entre Asia y América o Europa, la prohibición para turistas y público en general de acercarse a los estadios).

Yo tengo otra visión: el entretenimiento que buscamos hace ya algún tiempo abandonó los deportes como la forma preferente de pasar el tiempo o vivir aquellos instantes de ocio. Las redes sociales, incluyendo en el grupo los sistemas de “streaming” lo han cambiando todo. El cine, la televisión que nos llega por el aire o por satélite (o cable) ya no son protagonistas de algo. Por esto es que las olimpiadas “en directo” para verlas a las 2 o 4 de la mañana ya no son viables para nadie. Y ver esos juegos por la tarde o por la noche en diferido, no atrae a nadie, porque ya sabemos los resultados.

De todos modos, les deseamos a los países y atletas que les vaya bien y que consigan todo el oro que puedan, aunque sus medallas sean solo doradas de color y no tengan ni un gramo de oro…

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