Nacionales

¿Existe alguna intención detrás de la #ListaEngel?

La lista Engel, publicada el pasado 1 de julio por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que incluye 14 salvadoreños, 20 guatemaltecos y 21 hondureños, más que una revelación de la práctica corrupta de altos funcionarios de estos países que ahora son sancionados con no entrar a EUA, le quita la máscara a una potencia decadente que sueña con volver a ser la nación omnipotente del siglo XX que decidía guerras fratricidas en tierras ajenas, pero que en estos días se le está saliendo de las manos.

Es cuestionable desde todo punto de vista humano que en pleno siglo XXI un país se acredite el derecho de señalar a personas de otros países y tildarlas de corruptas sin haber sido vencidas en juicio, sobre todo cuando los argumentos que usa son infundados y en cambio no incluye a personajes que históricamente se ha comprobado su participación en actividades corruptas.

Pero entonces, cuál es la intención de esta nación, que días atrás manifestó ser amiga de nuestro país y de nuestro Gobierno, así como de estar en la disposición de apoyarnos en nuestro proceso de desarrollo, si por otro lado está desvirtuando la labor de funcionarios salvadoreños que han venido luchando por el beneficio de la población más necesitada.

Debemos entender entonces que existe una agenda internacional desde los días del excongresista demócrata Eliot Engel y que da continuidad bajo la administración del presidente Joe Biden, ahora bajo el pretexto de ayudar a los países de Triángulo Norte para evitar que miles de sus ciudadanos se vean obligados a emigrar, pero incidiendo en sus decisiones internas de nación soberana y libre.

Paradójicamente busca consolidar un modo de producción capitalista en países subdesarrollados que abran sus puertas a todas sus iniciativas y que las cierren a cualquier otra potencia que intente promover lazos de intercambio comercial.

Qué gana entonces Estados Unidos con esta lista que cosifica a seres humanos que están impulsando un trabajo para corregir el desastre que causaron funcionarios corruptos del pasado en nuestro país?

Por qué, precisamente ahora que las cosas están mejorando y corrigiéndose en El Salvador con gente capaz y dispuesta a darlo todo por su patria viene una lista como para frenar a un Gobierno que está peleando por favorecer a la gente necesitada y hacerle frente a sectores poderosos y privilegiados?

La respuesta la tiene obviamente Estados Unidos, pero también aquellos sectores de poder a los que está favoreciendo su gestión de turno, más no el pueblo americano.

En otro orden, el presidente Nayib Bukele ya ha tomado acciones ante algunos de sus funcionarios que a su juicio no están cumpliendo con su compromiso de servir al país y a la población en forma honesta, y mantiene una actitud de vigilia ante posibles acciones de funcionarios que no llegaran a cumplir con su noble misión; pero no está conforme que sea una potencia la que venga a dictarle la manera de cómo gobernar a El Salvador.

En reunión sostenida el pasado 4 de mayo del presente año con nuestro Presidente y el cuerpo diplomático acreditado en el país para explicarles el estado de la institucionalidad democrática en El Salvador, nuestro mandatario dijo:

“Tenemos relaciones de larga data y nos extraña algunas condenas, porque no hay nada que condenar, más allá de la soberanía de los países, de la autodeterminación de los pueblos y del principio internacional de no intromisión de asuntos internos”.

Dos meses después viene la lista Engel. Esto demuestra que así como David no se amedrentó ante el gigantesco tamaño de un Goliat, tampoco nuestro pequeño El Salvador tiene por qué obedecer todas las condiciones ni amenazas que le imponga una monumental potencia y perder nuestra independencia.

Parafraseando las palabras del presidente Bukele en la reunión con los diplomáticos: No nos ayuden, pero denos el espacio de trabajar con ustedes, en forma digna. Es lo que no toleran algunas potencias acostumbradas a ser obedecidas solo por la promesa de darnos ayuda a cambio de perder nuestra honra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba