EditorialNacionales

Nayib Bukele pronunció un discurso ante la ONU, soso, sin contenido y alejado de la realidad

Fue el discurso más corto de la Asamblea General de Naciones Unidas y el único en el que un presidente no presentó, de alguna forma, la situación económica o social de su país.

El presidente Nayib Bukele habló unos seis minutos ante el mundo y dijo que el planeta se dirige a una crisis “como lo fue la Segunda Guerra Mundial después de la Gran Depresión”. Pero no dijo que El Salvador está pasado por una situación de incertidumbre por las malas políticas que su gobierno, y él en especial, está realizando, como la destitución de los jueces y magistrados la Corte Suprema de Justicia.

Como medio de comunicación independiente, alejado de intereses a favor o en contra del gobierno, estamos de acuerdo en que en El Salvador es necesaria una depuración judicial, pero no compartimos como lo está haciendo el presidente Bukele, porque si bien es cierto que hay jueces corruptos, también es cierto que existen jueces honestos que independientemente de la edad o años de servicio deben continuar en sus cargos.

“Estamos en un mundo cada vez más acelerado, más desunido, más ansioso, más pesimista y más individualista,” dijo Bukele, pero lo que no dijo es que todos esas aseveraciones más se apegan a él, que es quien está muy acelerado y no sabe a dónde va, ni adonde dirige el país.

Usualmente, los mandatarios y ministros de decenas de países que se dirigen a la Asamblea General de la ONU, cada septiembre, hablan por más de 20 minutos, pero Bukele solo habló 10 minutos porque no tenía nada importante que decir, ni pudo justificar sus malas decisiones como mandatario de un país que quiere salir adelante, pero apegado a la ley, la justicia y el orden.

Bukele dio un corto repaso a la historia reciente de Occidente y dijo que aún hay tiempo de aprender de los difíciles momentos que vive la humanidad “y analizar si estamos haciendo lo que en realidad debemos”, y es cierto, pero quien debe analizar si está en lo correcto es él. Debe reflexionar y entender que se está pasando de la raya y está violando la Constitución y otras leyes de la nación.

En los últimos meses, Bukele ha negado que en El Salvador exista una dictadura ante críticas por parte de diversos frentes que denuncian un supuesto camino al autoritarismo. Sin embargo, en mayo destituyó a los cinco magistrados de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y al Fiscal General, una medida que fue vista como un golpe a la institucionalidad en el país, de esa manera quedó claro que la dictadura la está imponiendo él, al igual que lo hicieron los gobiernos anteriores.

El presidente Bukele debe de entender que los salvadoreños ya no queremos dictadores en el poder, sino hombres cautos, inteligentes, progresista y emprendedores, que saquen adelante a este hermoso país que aunque pequeño, es uno de los más grandes del mundo por el esfuerzo de su gente, por su pujanza, por el amor al trabajo y sobre todo por las esperanzas de que un día no muy lejano, podamos tener el país que tanto añoramos.

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