Opinión

El turismo espacial y tú

Por Guillermo Serrano (guillermo.serrano@ideasyvoces.com)

Antes era la Nasa (la agencia aquella, que monopoliza los vuelos espaciales). Hoy, cualquiera puede formar una “agencia espacial”, claro, si tiene el dinero suficiente. Y no solo eso, abrir las inscripciones para que los que tengan 3 millones de dólares se monten en la nave madre, alcancen los 100 kilómetros de altura, floten sin casi gravedad y vuelvan en 10 minutos a la madre Tierra.

Se podría así imitar a “William Shatner, el capitán Kirk de Star Trek (Viaje a las Estrellas), quién debutó en la serie de ficción a bordo de la mítica nave Enterprise en 1966. Pocos son los que entonces pensaron que algún día parte de su papel en esta producción de éxito también se haría realidad.

Este miércoles Shatner, a los 90 años, fue uno de los cuatro invitados a viajar al espacio en el proyecto de la compañía Blue Origin del millonario Jeff Bezos” (fuente: periódico El Mundo). Este turismo espacial despierta las envidias muy humanas de todos a los que gustaría experimenta la falta de gravedad en el espacio (esto, claro es un decir). Es que no podemos, porque no somos famosos ni tenemos dinero para eso. Entonces, el título de este artículo no corresponde a tu realidad o la mía. Porque no se dan las condiciones para formar parte de ese grupo exclusivo que se aventuran más allá de nuestra atmósfera.

El próximo rey de Inglaterra cuestionó la utilidad de estos viajes y exhortó a los millonarios del mundo a invertir sus recursos (o parte de ellos) para ayudar a solucionar los problemas que enfrentamos en este planeta (de paso, el único que conocemos…)
Sin embargo, no habrá un cambio en el corazón y en las ambiciones de los que detentan el poder económico de todos los países. Porque, y, como lo dice un texto del evangelio, “donde esté el cuerpo, allí se juntarán las águilas…” (si puedo explicarlo, sin cuestiones teológicas de fondo, las águilas son aves carroñeras y se centran en los cuerpos muertos. Así, el afán de los que tienen mucho dinero, es querer tener más porque su centro de atención es eso, el dinero).
Pero estamos en la cuestión de la carrera espacial con sus turistas y su valor para el resto de lahumanidad.
La misma pregunta la hicimos quizá cuando, y primero, la perra Laika y luego Yuri Gagarin dieron una vuelta a la circunferencia de la tierra. Y los resultados vinieron: la revolución en la tecnología digital con todos los implementos que hoy hacen nuestra vida mas fácil, como lo es el horno de micro ondas, los buscadores de dirección como los gps, el mapeo del planeta para descubrir zonas fértiles o de sequía, la incorporación de nuevos metales o aleaciones de los mismo para la aviación civil, etc.

No. No creo que yo pueda ir en un viaje de esos. A lo mejor tú sí. Pero cualquiera que sea la respuesta, nos encontramos en este tiempo de la historia con una actividad nueva y que a lo mejor se vuelve una rutina hasta que otra cosa la reemplace.

Volviendo a nuestra Tierra, es cierto: necesitamos más recursos para paliar parte de los problemas que nos aquejan. Y no debemos abandonar esos objetivos. Pero también tenemos que darle libertad a los pioneros que se aventuran a explorar otras latitudes. Por que no, es posible que traigan soluciones que nosotros a lo mejor ni imaginamos a cuestiones que tampoco conocemos.

Después de todo, viajamos, sí, viajamos por esta existencia procurando entender el propósito de nuestra vida aquí. Ese entendimiento también se encuentra ‘as allá de nuestras rutinas diarias. De hecho, proviene de sabiduría que se ha escrito hace mucho, la cuestión es descubrirla.

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