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La insatisfacción, fenómeno de nuestros tiempos

Por Guillermo Serrano (guillermo.serrano@ideasyvoces.com)

Fue el presidente norteamericano John F. Kennedy, quien afirmó que la vida es una trágica aventura. Su propia existencia, fue una gráfica ilustración de su comentario, aún más quizá, que nuestra propia experiencia…
“A fines de 2020, un destacado académico español planteó la pregunta: ¿Por qué las sociedades latinoamericanas están tan enojadas? Y apuntó a la realidad crítica de ese momento, con fuertes manifestaciones en varios países del continente, entre otros Chile. Remarcó que miles de latinoamericanos salieron a las calles a protestar contra decisiones que consideraban injustas, reclamando un cambio de rumbo de los gobiernos, pero también una nueva forma de relacionarse con sus instituciones. Lo que no dijo es cómo ese enojo no estaba sólo en las calles, sino también en las redes sociales, impregnándolas de iras y denostaciones donde el debate racional era el gran ausente” (ex presidente chileno Ricardo Lagos, en una columna del periódico La Tercera del domingo 28 de agosto de 2022).
Los países del mundo marchan, protestan, y desfilan por la calles, avenidas y espacios públicos para demandar cambios en sus leyes, constituciones y mayormente en el reparto de las utilidades que producen sus productos y manufacturas.
Y surge entonces la discusión sobre qué es lo que produce el bienestar que proviene del dinero invertido: ¿la inversión de capitales nacionales o foráneos?, o, la otra opinión, tan valida como a anterior: el bienestar producido por el dinero se encuentra en los trabajadores que producen bienes para el consumo humano y animal.
Las preguntas anteriores, tan viejas como las revoluciones que ha conocido la humanidad, no encuentran una respuesta fácil o que sea de común acuerdo.
Y la insatisfacción mencionada antes se traduce en demandas de nuevas constituciones (Chile, México, Colombia, Perú) o cambios de sistemas monetarios en su relación con la moneda “dura”: el dólar (Argentina, El Salvador, Venezuela).
Las redes sociales -que ha suplantado los medios tradicionales de información- se inflaman con dichos, proclamas y denuncias, algunas de ellas muy sarcásticas y en algunos casos, ofensivas, contra lo que hasta hace un poco tiempo atrás era alguna situación resistida y a todas luces, injusta, pero que se aceptaba a regañadientes…
Ya no. No hay reparos en insultar y en denostar a todo aquel que no coincida con las ideas y prejuicios de aquel que se atrinchera en esas redes. Se le atribuye a Lutero, el reformado del siglo 16, quien habría dicho que todos llevamos un papa dentro de nosotros…
Todos nosotros -seres humanos, al fin y al cabo- buscamos y quizá anhelamos algo que nos satisfaga en la vida. Pero también necesitamos alguna guía que nos dé alguna perspectiva en aquello que deseamos para que no nos destruyamos como individuos y como sociedad. Quizá aún estemos a tiempo de lograr el punto de equilibrio necesario para que podamos alcanzar lo que la mayoría de las constituciones del mundo proclaman: que tengamos una vida digna y de bienestar.

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