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Internacionales

Los migrantes haitianos optan por el «mexican dream»

AFP

La migración haitiana no es nueva para México. En septiembre de 2021, tras un mortífero terremoto, miles de migrantes se agolparon en Ciudad Acuña (noreste) esperando cruzar a Estados Unidos, con escenas dramáticas de agentes estadounidenses persiguiéndolos a caballo.

Entonces ya existían comunidades haitianas en Tijuana (noroeste) y Tapachula (sur, limítrofe con Guatemala), donde miles se concentran buscando permisos para transitar por México hacia Estados Unidos.

Pero en la capital su presencia es más reciente. Los mexicanos «quieren tocar tu pelo, hablar contigo, quieren saber qué comes y si te gusta la comida mexicana», cuenta Evens, una migrante haitiana. Decenas de sus compatriotas viven en una plaza del céntrico barrio Juárez, en carpas y sin servicios, junto a una construcción de departamentos de lujo.

Aunque Estados Unidos creó un amparo migratorio (TPS) que otorga permisos de residencia y trabajo a miles de haitianos, solo beneficia a quienes llegaron a ese país antes del 6 de noviembre de 2022.

Para Rafael Velásquez, director en México de la oenegé International Rescue Committee, los haitianos optaron por el «Mexican dream» ante los cambios en las normativas estadounidenses y la militarización fronteriza.

«Cuando se dan cuenta que no van a poder cruzar (…) empezamos a ver cada vez más» migrantes que deciden «hacer vida en México», explica Javier Contreras, académico del Tecnológico de Monterrey.

Con la migración como uno de los ejes de la campaña en Estados Unido, el presidente y candidato a la reelección Joe Biden endureció algunas leyes, pero esto no ha frenado los cruces ilegales. En diciembre pasado hubo 302.000 intercepciones de migrantes en la frontera, mientras 520,000 fueron expulsados entre mayo y enero último.

Realismo

En una calle de la capital, cinco haitianos taladran el pavimento para instalar tuberías cerca de un cine abandonado.

Jony, el único que habla español, es el enlace entre los patrones y el resto de trabajadores, quienes hablan criollo haitiano y sonríen a cualquiera que los mire.

Jony forma parte de una oleada de haitianos que primero llegó a Brasil tras el terremoto de 2010, que dejó más de 300.000 muertos en su país.

Durante la pandemia, muchos de ellos, que desembarcaron también en Chile, partieron hacia el norte tras denunciar discriminación y dificultades para obtener estatus legal, según Human Rights Watch.

Aunque quería llegar a Estados Unidos, Jony prefirió México porque «es más fácil volver un día a Haití» desde este país.

Viaja varias horas a diario en metro hasta su lugar de trabajo, y a veces pasa días esperando a que le paguen su salario.

Con mejor suerte laboral, Evens viste de realismo a sus anhelos. «Sé que quiero estar con mi familia y hacer todo lo posible para que seamos felices, que logremos nuestros sueños en común, aunque sea en México».

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