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Farándula

Bad Bunny redefine el espectáculo en el Super Bowl LX

Ni plataformas suspendidas a 18 metros de altura, ni leones mecánicos gigantes. El secreto de Bad Bunny para conquistar el Super Bowl LX fue la nostalgia, la cultura cotidiana y un orgullo inquebrantable por sus raíces. En un espectáculo de 13 minutos, el «Conejo Malo» transformó el Levi’s Stadium en una estampa viva de Puerto Rico, demostrando que su ascenso desde un supermercado en Vega Baja hasta la cima del mundo es la historia de éxito más potente de la década.

La nota más alta de la noche no fue musical, sino inspiracional. Benito Antonio Martínez Ocasio aprovechó la vitrina más grande del planeta para recordar sus orígenes. «Si hoy estoy aquí, es porque nunca dejé de creer en mí», declaró el artista de 31 años ante una audiencia de cientos de millones.

El show recordó que hace apenas unos años, Benito subía canciones a SoundCloud mientras trabajaba como empacador. Hoy, tras ser el artista más escuchado del mundo en 2020, 2021, 2022 y 2025, y habiendo ganado el Grammy a Mejor Álbum del Año por su disco en español «DtMF» (Debí tirar más fotos) hace apenas una semana, entregó uno de sus gramófonos a un niño en el escenario como un gesto simbólico de que los sueños, por imposibles que parezcan, se cumplen.

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El valor de lo cotidiano

Acompañado de invitados de lujo como Lady Gaga (quien sorprendió cantando salsa), Ricky Martin, y cameos de Pedro Pascal, Karol G y Cardi B, Bad Bunny no apostó por la tecnología fría, sino por el calor del barrio. La escenografía incluyó su ya icónica «casita rosada», carritos de agua de coco, partidas de dominó y hasta una recreación del club neoyorquino «Toñitas».

Incluso hubo espacio para la nostalgia familiar: una recreación de una boda latina con el detalle de un niño durmiendo sobre dos sillas unidas, una imagen que resonó en el corazón de toda la comunidad hispana.

Mensajes de poder y unidad

Aunque muchos esperaban una confrontación directa contra las políticas migratorias de la administración Trump, Benito eligió un camino más profundo: la afirmación de la identidad.

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Geografía Cultural: Reiteró que «América» no es un país, sino un continente.

Respeto y Seguridad: Durante «Yo perreo sola», envió un mensaje de apoyo a las mujeres para que puedan bailar «sin miedo» y sin acoso.

El cierre: El espectáculo culminó con una poderosa frase en pantalla: «Lo único más poderoso que el odio es el amor», sellando una noche donde el español fue el idioma universal.

Jennifer Palma

Periodista y comunicadora con experiencia en redacción empresarial, cobertura de conferencias de prensa y producción de contenido digital. Comprometida con informar con objetividad y profesionalismo, integrando fotografía, vídeo y redacción para fortalecer la comunicación corporativa.
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