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Nacionales

41 años de luto de las hermanas Mariknoll

Share El Salvador y Diócesis de Chalatenango honrarán la memoria de las religiosas estadounidenses Ita Ford y Maura Clark, de la orden Mariknoll, Dorothy Kazel (orden Ursulina) y la misionera laica Jean Donovan, en el 41 aniversario de su muerte martirial, acaecida el 2 de diciembre de 1981.

Esa tarde del 2 de diciembre de 1980, las religiosas que recién habían arribado al país entraron -sin saberlo- en un dispositivo de seguimiento, secuestro, violación y asesinato ordenado por altas autoridades del Ministerio de la Defensa y ejecutado por miembros de la temible Guardia Nacional.

Las religiosas fueron interceptadas y luego llevadas por guardias nacionales a un lugar solitario, identificado como la calle vieja, que conduce al municipio de San Pedro Nonualco, departamento de La Paz.

Pese a los esfuerzos que se hicieron por la investigación como lo afirmó en su momento el Informe de la Comisión de la Verdad, el ministro de la Defensa, José Guillermo García, bloqueó todos los espacios para impedir el esclarecimiento del crimen.

Los señalados hasta 1984 fueron el subsargento Luis Antonio Colindres Alemán y los agentes de la Guardia Nacional Daniel Canales Ramírez, Carlos Joaquín Contreras Palacios, Francisco Orlando Contreras Recinos, quienes fueron condenados a 30 años de prisión.

Esta represión ya había tenido sus primeros impactos. En 1977, escuadrones de la muerte asesinaron al sacerdote jesuita Rutilio Grande, durante los siguientes años hubo una persecución abierta contra todo religioso o religiosa sospechoso de ayudar a la guerrilla, Operación Centauro se llamaba esta estrategia, que era ejecutada desde la Guardia Nacional y usaba también escuadrones de la muerte. En marzo de 1980, Monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, la cabeza de la Iglesia católica salvadoreña, fue asesinado mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia.

Pero la represión no paró, ni contra el pueblo, ni contra los religiosos (nacionales o extranjeros). El 2 de diciembre de 1980, mientras viajaban por carretera, desde el Aeropuerto Internacional de El Salvador hasta el departamento de Chalatenango, las monjas norteamericanas Ita Ford, Maura Clarke y Dorothy Kazel, y la misionera laica Jean Donovan, fueron detenidas por miembros de la Guardia Nacional. Las cuatro mujeres habían llegado al país centroamericano para brindar su apoyo a los pobres y más necesitados que se veían afectados por los atropellos de aquel entonces, que dejaron 75,000 muertos como saldo de la guerra civil, que tuvo fin hasta 1992, con la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec.

Aquella noche cuatro valientes mujeres fueron torturadas, violadas y asesinadas. Sus verdugos obligaron a un campesino a que las enterrara en una fosa, en medio de un camino rural. Fue ese campesino quien confesó el hecho a su párroco al día siguiente, y de esta manera las religiosas pudieron ser ubicadas, al tercer día de su desaparición.

La fotografía del paraje rural con los cuatro cadáveres y tres religiosas arrodilladas frente a ellos dio la vuelta al mundo, con un mensaje claro: la violación a los derechos humanos infligida contra el clero no tuvo piedad en relación con cualquier otro conflicto armado en la época. En El Salvador, la extrema derecha tuvo un lema: haga patria, mate un cura… Y todo lo que oliera a Iglesia católica.

Redacción En la Mira Noticias

Redacción En La Mira Noticias, equipo periodístico independiente que informa sobre noticias de El Salvador y el mundo con veracidad. Cubre política, economía, cultura y más, fomentando el diálogo en redes sociales.
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