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Internacionales

Dos médicos positivos y la renuencia del San Juan de Dios de enviar su personal a cuarentena

Guatemala/Francelia Solano

Este fin de semana un jefe y un residente del San Juan de Dios dieron positivo a la prueba de COVID-19. Más de de 40 personas fueron sometidas a las pruebas, 21 de ellos, según la definición del Ministerio de Salud, son contactos de “alto riesgo”. Pese a ello los médicos denuncian, desde el anonimato, presiones para que no interrumpan su trabajo.

El domingo un mensaje inusual entró al Whatsapp de residentes y jefes del San Juan de Dios. “¿Cómo están, se sienten bien, cómo están de salud?” preguntaron. Nadie imaginaba nada malo hasta que la noticia le llegó a Marcos* cuando hacía sus rondas diarias.

“Me llamaron, yo pensé que era para regañarme, porque es para lo que usualmente lo llaman a uno”, cuenta. En realidad era para avisarle que estuvo en contacto con un paciente positivo. Eventualmente comenzó a pensar en su familia, sus papás y su abuelo con los que vive; pero también en los más de 100 pacientes que había atendido recientemente.

Los casos infectados

El sábado, el jefe de una de las áreas del San Juan de Dios llegó al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social a solicitar una prueba para él, ya que comenzó con síntomas similares a los del COVID-19. El resultado llegó el domingo en la mañana: positivo.

En ese momento Marcos, y otras personas que tuvieron contacto con él, fueron llamados para contarles que el jefe de esa sección había dado positivo y que ese mismo día les harían las pruebas. Él comenzó a pensar en las veces que estuvo en contacto con el jefe de residentes:

Cuando platicaron hace poco, cuando le prestó su tablet para enseñar unos exámenes, cuando tocó su celular, y cuando estuvo sin mascarilla frente a él por tener que comer junto a él en el almuerzo o por el calor.

La suma incrementaba poco a poco su incertidumbre, mientras Marcos esperaba en la fila para el tamizaje. El tiempo se le hacía largo y platicaba con sus compañeros acerca de la situación mientras esperaba dentro del área reservada para estos casos.

El domingo en la noche el resultado llegó: el residente con el que Marcos estuvo platicando esporádicamente dio positivo. Pero él y 14 personas más dieron negativo.

No quieren dar la cuarentena

Según el documento “Procedimientos para la preparación de respuesta frente al nuevo coronavirus” del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, Marcos es un contacto de de alto riesgo, pues tuvo “contacto cercano (dentro de dos metros, más de 10 minutos) con un caso confirmado”; y por lo mismo, Marcos fue sometido a una prueba, la que se le realizó pero salió negativo.

Pese al negativo, según el procedimiento aplicado a contactos de alto riesgo, la persona “debe ser sometida a cuarentena estricta de 14 días”. Esto, debido a que el COVID-19 tarda hasta 14 días en ser incubado. Sin embargo a Marcos le piden que continúe trabajando pese a que él reconoce que es un peligro atender pacientes en estado de vulnerabilidad, cuando no ha pasado ni 14 días del último contacto con ambos casos.

Saul*, quien también trabaja en el San Juan de Dios, manifiesta su inconformidad ante la negativa del hospital de cumplir los protocolos. Ejemplifica que una persona que estaba a la espera de su resultado fue obligada a trabajar y hacer trámites para solicitar su aislamiento preventivo. Y esos trámites implican caminar de oficina en oficina con peligro de contagiar a más personal médico y pacientes

Pero el jefe de infectología del hospital opina diferente.

Les notificaron que seguirán atendiendo y llegando al hospital, como si nada hubiera pasado. Les dijeron que si se ponían su mascarilla N95 no iban a contagiar a nadie. Aseguraron que les darán una nueva mascarilla cada semana.

Pero hoy no les entregaron ninguna.

Explica Saúl que el protocolo está siendo incumplido desde el principio ya que de 14 días de cuarenta pasaron a 7 y ahora, por el avance de la crisis sanitaria, a ningún día. Los médicos están obligados a atender a pesar que saben que es un peligro.

Mientras tanto Marcos tuvo que operar, ir a hacer un chequeo de sus pacientes y regresar. Al momento aún hay una prueba pendiente de otro médico que ha presentado síntomas y está a la espera del resultado.

Sin insumos

Marcos, al igual que otros residentes tienen miedo a denunciar la falta de insumos en el hospital San Juan de Dios. En su grupo han callado las carencias para evitar represalias en sus notas para graduarse de sus especialidades o que les terminen sacando del hospital. Pero la falta de insumos es evidente.

“Estamos en riesgo que nos echen”, lamenta.

Él, por ejemplo, tuvo que comprar sus propios insumos médicos. “No es que me moleste comprarlos, lo que me molesta es la desinformación. Han pedido tantos préstamos para que ni siquiera los insumos básicos lleguen”, apunta.

Saúl confirma que les han dicho que hay una disponibilidad de 500 mascarillas, pero son un personal de más de 4 mil, y nadie ha recibido nada hasta el momento.

A falta de estos, los residentes se han organizado para escribir cartas para solicitar donaciones. Esta semana buscan conseguir equipo de protección como lentes o caretas. Marcos trabaja en el hospital San Juan de Dios pero su situación no es diferente a la de otros hospitales.

En Villa Nueva el personal de salud dio un ultimátum: si no les entregan equipo de protección no continuarán trabajando. Lo mismo el personal del Parque de la Industria que pide insumos básicos para este trabajo de alto riesgo.

La semana pasada un médico y cinco enfermeras que trabajaban en Villa Nueva dieron positivo a las pruebas de COVID-19. La noticia trascendió gracias a la inspección de la Procuraduría de los Derechos Humanos. En cadena nacional nunca se dijo nada.

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