FAO: Habrá aumento de hambre aguda en Centroamérica

Agencias
Guatemala, Honduras y El Salvador están en mayor riesgo alimentario debido a que muchos hogares perdieron reservas de alimentos por los huracanes Eta e Iota. Junto a eso, hay reducción del empleo por la pandemia, especialmente en el sector informal, con pérdidas de ingresos y menos acceso a los alimentos.
La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtieron en un nuevo informe de que el hambre aguda aumentará en más de 20 países en los próximos meses si no se presta asistencia urgente y a escala.
El documento «Hunger Hotspots» (Lugares críticos con respecto al hambre) señala que, en América Latina, la pandemia fue precedida por un período prolongado de estancamiento del crecimiento y el aumento de los niveles de deuda. Como resultado, la región ha sido el más afectado a nivel mundial en términos económicos, y se espera que la recuperación sea más lenta en los próximos años.
Particularmente en Centroamérica, el informe arroja proyecciones de aumento en la inseguridad alimentaria aguda debido al doble impacto de los huracanes Eta e Iota y los efectos económicos de la COVID-19. Grandes áreas de tierras de cultivo reportaron daños como resultado de los huracanes, al igual que los sectores productivo, ganadero y pesquero; y la disminución de suministros y transporte provocó un aumento en los precios de los alimentos.
Para el caso específico de Honduras, el informe señala que se prevé que 3,1 millones de personas se enfrenten a una alta inseguridad alimentaria aguda, incluyendo casi 570 000 en situación de emergencia. El impacto de los huracanes dañó una economía frágil ya debilitada por los efectos de la pandemia. Las restricciones de movimiento dieron como resultado una contracción del PIB del 8% en 2020, así como un aumento del desempleo principalmente en el sector informal, que se estima que representa el 75,6% del empleo no agrícola.
En Guatemala, se espera que siete de los departamentos más afectados por los huracanes trasciendan a una fase superior de inseguridad alimentaria aguda entre noviembre de 2020 y marzo de 2021. Según el documento, un total de 3,7 millones de personas se encontrarían en situación de inseguridad alimentaria alta, incluyendo 428 000 en emergencia (Fase 4 de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases). Este representaría un aumento interanual de 8 puntos porcentuales en las cifras de inseguridad alimentaria aguda total. El impacto de los huracanes en el el suministro de alimentos exacerbó los efectos negativos de la COVID-19.
Por su parte, en El Salvador, se espera que alrededor de 1 millón de personas enfrenten una alta inseguridad alimentaria aguda entre marzo y mayo de 2021, incluidas 121 000 en emergencia (Fase 4 de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases). Los más afectados son los que dependen de las actividades agrícolas y ganaderas, los que trabajan en el sector informal o son propietarios de pequeñas empresas. Estos grupos han experimentado pérdidas de ingresos debido a las restricciones de movilidad y transporte relacionadas con la pandemia.
Finalmente, en Nicaragua, los daños y pérdidas causados por los huracanes se estimaron en más de US$742 millones del PIB, con cerca de 3 millones de personas expuestas, principalmente de los territorios indígenas, donde la pesca artesanal, la silvicultura y la agricultura se vieron significativamente afectados.



