Migración y trata de mujeres, un tema que callan las víctimas
Por Kenzo Vega/ de interés Nacional
Los problemas vinculados con el tema de migración y trata de personas, su impacto en las familias y el desarrollo de los países, es una cuestión que ha generado muchos debates en diferentes círculos académicos y sociales.
Como se sabe, la problemática económica y social de las grandes mayorías, ha obligado a muchas personas a migrar y buscar alternativas para sobrevivir económicamente o refugiarse de la violencia que azota varios países, especialmente del Triángulo Norte de Centroamérica. Y sortear desafíos hasta inhumanos, muchas veces insospechados.

Asimismo, el tema de trata de personas, que frecuentemente se da en el fenómeno de migración, es un problema, que tampoco las víctimas se atreven a revelar.
La trata de personas, como fenómeno de movilización social en tránsito hacia el sueño, comúnmente llamado sueño americano, no es solamente una escena de ciencia ficción. Ni tampoco un resultado de luchas ideológicas, políticas o mediáticas, ejemplo, las grandes caravanas que recién se han presentado en los países de Guatemala, Honduras y El Salvador.

De acuerdo a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSA, Sede Académica Guatemala, en las últimas tres décadas la migración centroamericana ha adquirido una mayor intensidad, se destaca el flujo migratorio que para El Salvador el saldo migratorio representa el 22% de la población. Tres veces mayor que los demás países centroamericanos.
En el ámbito de la movilización social y migración en los últimos años se ven involucrados, niños, niñas, y adolescentes, asimismo hombres, mujeres y adultos mayores. En esta oportunidad abordamos el caso de las mujeres porque son ellas las que muchas veces se ven inmersas en los delitos de violación y trata.

La siguiente narración es de una mujer que , llamaremos Leticia, quien se atrevió a develar el tema en nuestra sala de redacción.
Periódico En La mira:
PELM. ¿Cómo te llamas y cuántos años tienes?
R. Me llamo Leticia, tengo 37 años
PELM ¿Cuál fue el motivo de querer salir de El Salvador?
R. L. Bueno, me quería superar económicamente y ademas tener una vida más digna.
PELM ¿Cómo iniciaste el viaje?
R.L. Me contacté con un hombre que se dedica a llevar gente para Los Estados Unidos, me dijo que era seguro, que el viaje estaba garantizado y que tenía derecho a tres intentos.
PELM. ¿Confiaste en él?
RL. La verdad, no pensé en eso, solo quería irme…
PELM: ¿Cómo inició y terminó el viaje?
Inicio de la aventura que se convirtió en pesadilla
Salimos un fin de semana como acordamos previamente, en la tarde llegamos a la frontera de Guatemala y cerca de alli nos quedamos a dormir en un hotel.
Al día siguiente continuamos el viaje, y todo iba bien pero al entrar en tierra mexicana, todo cambió, porque hoy los guías eran otros…
Estos comenzaron a separar a la gente, sobre todo a las mujeres, dijeron que alli les pertenecíamos a ellos, y que si queríamos seguir y llegar a nuestro destino, que siguiéramos sus indicaciones.
En el camino, nos hicimos amigas cuatro mujeres, entre ellas una jovencita, que tenía 24 años, muy bonita por cierto.
Ella, como yo, ya era madre soltera, con sueños para su hijo como toda madre.
Estos desconocidos se nos acercaron y nos dijeron que si queríamos dormir bien que les dijéramos.
Esa noche decidimos cuidarnos entre nosotras, y dormimos juntas, pero el día siguiente llegaron nuevamente y nos dijeron que la que quería llegar a su destino que se levantara y los siguiera.
Ante ello la joven bonita se levantó y se dispuso a seguirlos, nosotros le dijimos y hasta suplicamos que no lo hiciera pero ella replicó que, ella si quería llegar a su destino y se fue. Nunca más la volvimos a ver.
También, entre nosotros iba un hombre con su hijo, un niño pequeño como de cinco años, que al igual que la joven llego un hombre y le dijo que tenían que separarlos y el padre entre abrazos y llanto tuvo que entregar a su hijo a los brazos de aquel hombre. No sé si se volvió a reunir con él.

En cuanto a nosotras nos llevaron a espacio tipo gallinero, alli nos encerraron con llave, sin agua ni comida, en del desierto, dice Leticia en medio de lágrimas…
Abrazados creíamos que íbamos a morir, creíamos que íbamos a morir, pero antes die irse los desgraciados nos obligaron a bajarnos el pantalón y tatuaron en las nalgas, creímos que nos iban a violar, pero era solo para ponernos el tatuaje temporal. No sé qué escribieron en nosotros, porque no tuve ni valor de verlo relata

Como a las seis horas, escuchamos el ruido de un motor, eran las autoridades migratorias mexicanas, al verlos nos alegramos, con ello entendimos que como no habíamos cedido a sus peticiones, nos habían entregado a la migra.

Leticia, da gracias a Dios, porque por un momento dice que pensó que nunca más volvería a ver a sus hijos. Pero que aquí está contando el cuento.
Como estas, son miles las historias que se repiten, los llamados coyotes acechan a sus víctimas y ofrecen viajes seguros, que los llevaran hasta estar en suelo norteamericano.
Pero en realidad sus aliados o guías, son otros, estos pueden ser desde delincuentes, drogadictos y tratantes de personas, que no les importa vender a un menor, violar sexualmente a una mujer o peor aún realizar comercio de órganos humanos, abandonar y dejar morir a alguien en el desierto porque se enfermó, meterlos en cuartos fríos por 8 días o hasta donde aguanten, si es que viven. En fin son tantas las cosas que pueden pasarle a una persona que confía en un COYOTE, y todo por el sueño americano.

La migración, es sin lugar a dudas un problema de los países que tiene determinantes económicos, y en nuestro país, vinculada a los niveles de pobreza, que para el caso del Triángulo Norte en Honduras y Guatemala es del 74 % y en el salvador aunque es menos, de acuerdo a un informe de FLACSO, la pobreza alcanza el 42% por ciento de la población
Finalmente, decir que, como el caso de Leticia, y el drama que vivió en la ruta del migrante, que gracias a Dios, no llegó a lo fatal, ya que pudo encontrarse con su familia.
La suerte de otras mujeres como ella, ha sido diferente, tal es el caso de la hija de un angustiado padre originario de Usulután, quien contó a este periódico, que en la frontera de México, hace varios años, los mal llamados coyotes separaron a su hija del grupo. Y hasta el día de hoy, con indescriptible angustia, se sigue preguntando con lágrimas en sus ojos, qué hicieron a su hija, ¿dónde está su amada hija…llora), Su hija de apenas 21 años “su chele” como le decía y ojos color miel… relató.



También, que la migración es un tema tiene una dimensión, que en el país, tal vez no ha sido atendida como se debiera, en relación a políticas de integración y garantía de derechos sociales y humanos, en cuanto a su desarrollo pleno como la mujer, que se abran espacios de participación social, así como de equidad laboral.
Es así como se hace un llamado a los gobiernos y organismos a mejorar las políticas públicas de atención a la mujer en general y a la mujer migrante. Porque la mujer, por sus características fisiológicas, es un sujeto, por no decir, el más vulnerable, al fenómeno de trata, en busca de un mejor futuro para ella y sus familias.


