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Opinión

Charles Chaplin está de vuelta (cuando los presidentes lo imitan)

Por Guillermo Serrano, Martes 11 de Mayo, 2021. ([email protected])

“El gran dictador” fue la primera película sonora filmada por Chaplin en 1940. La obra es una feroz y controvertida5 condena del nazismo, del fascismo, del antisemitismo y de las dictaduras en general. En el momento de su estreno, los Estados Unidos todavía no habían entrado en guerra con la Alemania nazi. Chaplin desempeña ambos papeles principales: el de un despiadado dictador nazi y el de un barbero judío perseguido.

Y en el papel del dictador, aparece Charles Chaplin como el déspota y narcisista que siempre quiere más poder y a quien no se le pueden discutir sus ideas… porque sus aduladores arreglan cualquier situación para que su líder se “sienta bien”.

Y en el mundo político de hoy, aparecen las reminiscencias del dictador de la película citada, cuando los presidentes legítimamente elegidos (bueno, los hay que han amañado algunas elecciones también), de pronto se creen los iluminados del momento y desean más y más poder, para aparecer ante sus pueblos como los que sí saben y los demás están todos equivocados o tienen siniestras intenciones.

Lo vimos en Donald Trump cuando quiso pasar por encima del congreso o de la corte suprema de su país. Y lo vemos en nuestra América en líderes políticos que prefieren no oír de críticas o comentarios a sus programas de gobierno, creyendo que todo el mundo está equivocado y que ellos pueden nadar contra la corriente.

Claro, tenemos también que ser justos con estos modernos Chaplines, cuando tienen una corte de asesores que les alaban día y noche, haciéndoles oír lo que ellos quieren o desean oír.

Mientras tanto, los países se deslizan peligrosamente por la pendiente de los sistemas totalitarios que le acarrean tantos sinsabores a esos electores que ha depositado una fe ciega en esos supremos líderes que ha prometido el cielo aquí en la tierra.

Dice el refrán que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. Pero yo creo tal dicho, Porque los pueblos siempre eligen depositando ilusiones y anhelos en los que ellos creen, pueden darle solución a los problemas más apremiantes que enfrentan: un mejor sistema de salud, una educación de calidad para los hijos, pensiones justas, trabajo y salarios equitativos, una ciudad y un país seguro.

Lamentablemente las esperanzas de los que eligen, a poco de andar, se ven traicionadas cuando los elegidos se olvidan de sus promesas de campaña y se enamoran el poder y de todo lo que eso trae. Y entonces las protestas y el descontento se desbordan provocando crisis difíciles de controlar.

Dice un proverbio antiguo que más vale un amigo cerca que el hermano que vive lejos. Y los líderes que pueden entender las necesidades de sus pueblos pueden simpatizar con ellos y mostrar que realmente tienen un espíritu de servicio, ya que después de todo, han sido elegidos para mostrar bondad a sus pueblos, no maldad.


Jennifer Palma

Periodista y comunicadora con experiencia en redacción empresarial, cobertura de conferencias de prensa y producción de contenido digital. Comprometida con informar con objetividad y profesionalismo, integrando fotografía, vídeo y redacción para fortalecer la comunicación corporativa.
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