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Opinión

Tcnel. Domingo Monterrosa: héroe para unos, asesino para otros

Carlos Driótez

El 9, 10 y 11 de diciembre de 1981, el Batallón Atlácatl entrenado por los Estados Unidos y bajo el mando del Coronel Domingo Monterrosa, entrenado por Estados Unidos, ídolo de los militares que masacraron a los civiles durante la guerra, llegaron al Caserío el Mozote y durante tres días , asesinaron a casi mil habitantes, capturaron a habitantes desarmados, entre ellos, niños, mujeres y ancianos, y procedieron a violar niñas y niños, asesinándolos junto a sus madres.

El Informe de la Comisión de la Verdad, con relación a este crimen, dice textualmente: “Está plenamente probado que el día 11 de diciembre de 1981, unidades del Batallón Atlacatl dieron muerte en el Caserío El Mozote, de manera deliberada y sistemática, a un grupo de más de doscientos hombres, mujeres y niños que constituían la totalidad de la población civil”.

Está suficientemente comprobado que en los días que precedieron y siguieron a la masacre de El Mozote, fuerzas militares que participaban en la Operación Rescate masacraron a la población civil no combatiente en el cantón La Joya, en los caseríos La Ranchería, Jocote Amarillo, Los Toriles y en el cantón Cerro Pando. Además del Batallón Atlácatl participaron en esta operación, unidades de la Tercera Brigada de Infantería, cuyo comandante era el Coronel Jaime Flores Grijalva (hoy retirado).

El alto mando de la Fuerza Armada, a pesar de haber tenido noticia de la masacre y de ser ésta fácilmente comprobable por la profusión de cadáveres insepultos, no hizo o no dio a conocer averiguación alguna y negó reiteradamente su existencia.

Hay plena prueba de que el General José Guillermo García, en ese entonces Ministro de Defensa, no promovió investigaciones que permitieran esclarecer los hechos. Hay prueba suficiente de que el General Rafael Flores Lima, en ese entonces Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Armada, tuvo conocimiento de la ocurrencia de la masacre y tampoco promovió ninguna investigación.

El alto mando tampoco tomó medida alguna para evitar la repetición de hechos militares, de manera que las mismas unidades fueron utilizadas en otros operativos y aplicaron procedimientos similares.

El Batallón Atlacatl masacró a campesinos adentro y afuera de sus viviendas, en una avanzada que tenía como propósito ‘quitarle el agua al pez’, en alusión a las comunidades cercanas a los territorios controlados por la guerrilla.

El 23 de octubre de 1984, la guerrilla del FMLN engaña a Domingo Monterrosa, haciéndole creer que la Radio Venceremos había sido capturada por el BIRI Atlacátl; de inmediato, el Estado Mayor de la llamada “Operación Torola” se dirige a Joateca y el Coronel Monterrosa, en su helicóptero, recoge el “transmisor” de Radio Venceremos; pero este llevaba una carga explosiva que a los pocos minutos explotó en el aire con un control remoto.

El 23 de octubre de 1984, antes del mediodía, cuando el comandante Monterrosa anunció a la prensa que había capturado a la radio insurgente Venceremos dijo: “que con la radio terminaría también El mito de Morazán, el mito de todo un departamento insurgente. Rojo, clandestino”.

Más tarde, cuando la guerrilla hizo explotar su helicóptero con una bomba disfrazada de Radios Venceremos, fue la insurgencia la que anunció “que había dado fin a otro mito. El fin del único estratega militar hasta ese día invicto: El mito de Monterrosa”.

El 2 de junio de este año el Presidente Nayib Bukele ordenó que se borrara de inmediato el nombre del Coronel Domingo Monterrosa Barrios, símbolo del terror por la masacre ordenada por este militar y por el extinto batallón Atlacatl.

Para un grupo de militares y exmilitares viejos esta noticia les pegó como un balde de agua fría, ya que el coronel Monterrosa era un lider para muchos y que también lo imitaban.

De esa forma Nayib Bukele, se gana el respaldo de muchos y tuvo el valor de ordenar un acto que ni los gobiernos de derecha ni del FMLN, fueron capaz de ejecutar.

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