El impuesto invisible: empresarias salvadoreñas trabajan 7 horas gratis antes de abrir su negocio

Mientras usted lee esta nota, miles de mujeres salvadoreñas ya llevan casi ocho horas trabajando, pero no han ganado ni un centavo. En El Salvador, la brecha de éxito en las micro y pequeñas empresas (MYPE) no se mide solo en dólares, sino en un recurso que a las mujeres les están robando: el tiempo.
Según datos analizados por País MYPE, las dueñas de negocios enfrentan una deuda diaria de 7 horas y 46 minutos dedicados exclusivamente al cuidado familiar. Este «impuesto oculto» es, hoy por hoy, el obstáculo más salvaje para que la economía de las mujeres despegue.
¿Por qué ellas ganan menos?
No es falta de capacidad, es exceso de carga. La realidad para la empresaria local es una carrera de obstáculos donde el género define el margen de ganancia:
El cerebro en modo automático: El 35.3% de las dueñas de negocios son «todólogas», cuidan, cocinan y mantienen el hogar solas. Para cuando llegan a su puesto de trabajo, su mente ya está agotada. Mientras un competidor hombre dedica su mañana a buscar nuevos proveedores, ellas operan por inercia.
Negocios atrapados en el barrio: Para estar cerca de los hijos o ante cualquier emergencia, el 75% de los negocios de mujeres se instalan en sus propias casas o colonias. Esto las condena a mercados con poco movimiento, vendiendo apenas $81.94 diarios, frente a los $135.54 que promedian los hombres al tener libertad de movilidad.
La caja chica de la familia: El dato es alarmante: las mujeres destinan el 90% de sus ganancias a la salud y educación de sus hijos, mientras que los hombres solo el 35%. Esto impide que el negocio crezca, pues el capital de inversión se termina gastando en la consulta médica del niño o los útiles escolares.
¿Cómo pueden ganar tiempo?
Digitalización de choque: El 51.6% de las empresarias ya usa billeteras móviles para evitar colas en los bancos. Herramientas como WhatsApp Business se han vuelto el «empleado gratuito» que permite vender sin estar presente físicamente.
El cuidado como inversión, no como favor: Es hora de cambiar la contabilidad. El pago de cuidadores o guarderías debe registrarse como un gasto de operación necesario. Si ese gasto libera 4 horas de la dueña para buscar clientes grandes, la inversión se paga sola.
Blindaje financiero: El uso de microseguros es vital para que una emergencia familiar no quiebre la caja de la MYPE.
El costo del tiempo
La estadística es fría pero dolorosa, los negocios de hombres rinden un 197.9% más que los de las mujeres en El Salvador. Esa diferencia no es talento, es tiempo disponible.
Si logramos que la tecnología y el cuidado compartido (Co-Care) devuelvan la mitad de esas 7 horas y 46 minutos a la empresaria, no solo estaríamos haciendo justicia social, sino activando una bomba económica de prosperidad para el país.



