La usura ahoga a las MYPES: ocho de cada diez recurren al crédito informal

El informe “La otra cara de la economía” de FUSAI revela que las micro y pequeñas empresas pagan intereses de hasta 1,869 % anual.
Las micro y pequeñas empresas (MYPES) son el motor silencioso de la economía salvadoreña. Sin embargo, ese motor opera con un freno puesto: el crédito informal. El tercer informe “El Estado de la MYPE 2025: La otra cara de la economía”, elaborado por el Observatorio MYPE de la Fundación de Apoyo Integral (FUSAI) junto a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), alerta que la usura se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para el desarrollo empresarial en El Salvador.
Según el estudio, la tasa de interés promedio anual de los préstamos informales alcanza el 1,869 %, con un volumen total de créditos que supera los $1,251.5 millones anuales, equivalentes al 3.6 % del PIB y al 7.4 % del crédito formal. Detrás de estas cifras hay una realidad preocupante: ocho de cada diez MYPES recurren a prestamistas usureros, atraídas por la rapidez de los desembolsos y la falta de requisitos burocráticos, pero a costa de hipotecar su futuro.
“La dependencia del financiamiento ilegal continúa siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo empresarial”, advierte el informe.

El estudio señala que esta legislación deja fuera al mercado informal y carece de mecanismos de supervisión en los sectores donde la usura afecta con más fuerza a las micro y pequeñas empresas.
Tampoco incentiva a la banca formal a ampliar su cobertura hacia unidades económicas más vulnerables, lo que mantiene un círculo vicioso: las MYPES quedan fuera del sistema financiero regulado y terminan atrapadas en redes de endeudamiento ilegal.
FUSAI también advierte que la exclusión financiera y el sobreendeudamiento representan una amenaza directa para la sostenibilidad del sector. Muchos microempresarios comienzan con préstamos formales, pero al deteriorarse su perfil crediticio migran hacia financiamiento cada vez más costoso y riesgoso.
De acuerdo con el estudio, más del 78 % de los asesores de microfinanzas han observado un aumento en la morosidad y la salida de clientes del sistema financiero formal. Una vez excluidos, los empresarios suelen diversificar sus deudas con varios prestamistas, multiplicando su vulnerabilidad.

El informe recuerda que, pese a estas limitaciones, las MYPES —formales e informales— aportaron en conjunto el 48.8 % del Producto Interno Bruto entre 2020 y 2023, superando el aporte de las grandes empresas y las remesas. Sin embargo, mientras no existan condiciones de financiamiento adecuadas, el sector que más aporta seguirá siendo el más castigado.
La otra cara de la economía salvadoreña, concluye FUSAI, no está en los grandes capitales ni en los flujos externos, sino en los pequeños negocios que, con esfuerzo y sin respaldo, mantienen en pie al país.



